FIESTAS de SAN JUAN 2005. Cartel anunciador

FIESTAS DE SAN JUAN 2005
Fiestas de Interés Turístico
(documentadas desde el s. XIII)
historia

Coria (Cáceres, España), del 23 al 29 de junio de 2005

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UNA HISTORIA DE LOS SANJUANES

Trabajo de investigación realizado por Carlos Montecino Sierro. Proyecto para la asignatura 'Estructuras y cambio social' (2000). Licenciatura de Antropología Social y Cultural. Universidad de Extremadura. Prohibida su reproducción, salvo autorización expresa, por escrito, del autor. Solícitela aquí

 

 INTRODUCCIÓN

             1. EL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN.

 En los más de dieciséis años que pasé en Coria, nunca vi ningún acontecimiento o causa que movilizara tanto al pueblo, y acerca del cual hubiera tal consenso. Porque las fiestas locales de San Juan (aunque sea un tópico amplia y frecuentemente utilizado de manera somera) son algo más que eso, son un sentimiento, una tradición tan arraigada que se puede constatar cuando hablas con cualquier coriano, se le ve en los ojos, en el cariño con que hablan de la fiesta y en su defensa a ultranza de las fiestas... se les puede privar de todo, o casi todo pero no de sus Sanjuanes; puedes ver hablar a los más jóvenes (sobre todo a los jóvenes que estudian fuera del pueblo), mejor o peor del pueblo, pero sobre las fiestas de san Juan no hay discusión. 

No obstante la idiosincrasia de las fiestas ha ido variando poco a poco a través de las generaciones, se ha ido “puliendo”, por así decirlo, partiendo de unas estructuras más concentradas (la mayoría de la gente pertenecía a un número determinado de peñas), a otras más dispersas (se ha producido un aumento espectacular de las “peñas informales”), donde prima cada vez más el individualismo, quizá reforzado porque la gente que se mueve en el pueblo durante estas fechas, no son sólo personas de él.  

Partamos del hecho de que antes las fiestas de San Juan tenían un carácter más local, pero sobre todo a partir de la década de los 70 (en el mismo año), con su declaración primero “Fiesta de interés provincial”, y luego “nacional”, las cosas han variado en cierto modo, sobre todo en el aspecto humano. Algunos de los valores y connotaciones (que no el carisma), que tenían ciertos cargos se ha ido perdiendo, por ejemplo el de “Abanderado”.

            Así pues cuando se me presentó la oportunidad de realizar un trabajo de investigación, sobre los Sanjuanes, no pude más que cumplir con la “obligación”, que tenía pendiente: dar a conocer los “Sanjuanes”. 

            En este trabajo pues intento reflejar las estructuras humanas más importantes de las fiestas en el ámbito individual (Abanderado, Reina y Damas de honor), y colectivo (peñas), así como la evolución que se ha producido en las fiestas. Así pues se divide en tres partes: “ESTRUCTURAS HUMANAS”, “EL TORO”, y “EVOLUCIÓN DE LAS FIESTAS”, al final también se incluye un “ANEXO”, donde se recogen documentos sobre los que apoyo algunas de mis afirmaciones (porque hay muchas cosas en los Sanjuanes que por venir de la transmisión oral, presentan varias formas o alternativas) y otro en el cual transcribo las dos entrevistas más interesantes.

Para ello, he realizado una serie de entrevistas, y preguntando a todo aquél que pudiera darme una visión de cómo era un determinado aspecto en el pasado, esto me ha llevado a recopilar información en “porciones” (todo el mundo sabe “algo”, pero nunca de manera exacta), ya que en el estudio me he visto con el problema de ausencia de fuentes escritas.

            Es increíble que no exista, no ya, ningún libro, sino ninguna publicación que realice un estudio sobre las fiestas, estando ya en el siglo XXI, como estamos. Haciendo justicia he de decir que en la actualidad se prepara uno pero aún no hay fecha estimada para su finalización, en fin, esperaremos...

La documentación fotográfica, también ha sido otro problema, por quedar fuera de mis posibilidades, en todo caso hay algunas muy representativas.

             2. BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN.[1]

 El origen de las fiestas de San Juan, esta en los vettones, de un claro carácter ganadero, que rendía culto al toro como animal sagrado. Desde el siglo VIII a. C., “Cauria” fue la capital del territorio vetón, y en su casco amurallado debían de realizarse ritos de tipo religioso, muchos de ellos relacionados con el toro y el fuego, que además coincidirían en cuanto a fechas con fenómenos estacionales como el solsticio de verano, hacia el veintitantos de Junio.

En la religión romana y el cristianismo, adoptaron y asumieron antiguos ritos taurinos, y a partir del siglo V d. C lo hicieron coincidir con la celebración en honor de San Juan Bautista, patrono de la ciudad.

Respecto a testimonios escritos, en el Fuero de Coria, a principios del siglo XIII, refleja la importancia de la fecha de San Juan y su relación con temas ganaderos, y también se hace mención a las “carreras” que se celebraban en el actual casco antiguo[2] (“401. De las carreras que son desacotadas).

Hacia 1480, Coria contribuye a la guerra de Granada, y para ello “se cobraron en el obispado el quinto de los ambitestados, de los bienes mostrencos y de las corridas de toros”, todo lo que demuestra la importancia en el siglo XV de las fiestas taurinas, que en Coria siempre se corrían en el recinto amurallado y en la Plaza Mayor, construida en el siglo XVI precisamente para celebrar el tradicional  espectáculo cauriense.

Durante el siglo XVI se multiplican los testimonios sobre los “Sanjuanes”, por ejemplo en un acta municipal de acuerdos de 1567, se hablan sobre estos.

También en el siglo XVI surge un litigio entre la tradición cauriense y el clero cuando el Papa Pío V prohíbe las fiestas de toros, y en Coria se aplica el mandato que recoge Fray Manuel Rodríguez Lusitano en 1593: “Prohibido es en los días de fiesta correr los toros por las calles de la ciudad cerradas de tal manera que no pueda huir. Verdad es que pueden correr los dichos días llevando los pies atados con cuerdas fuertes o estando las puertas de la ciudad abiertas para que puedan huir”.

Pero el 24 de Junio de 1606 se quebranta esa orden, y son excomulgados el corregidor de Coria y los regidores, que llevan su caso ante la Real Audiencia de Valladolid, y no sólo consiguen su absolución, sino que también demuestran que “en esta ciudad había costumbre inmemorial de correr los toros por las calles, con las puertas cerradas, en los días de San Juan Bautista (24 de Junio), Santiago Apóstol y santa Ana (25 y 26 de julio) y Visitación de Nuestra Señora (8 de Septiembre), con conocimiento y aprobación de los Prelados, canónigos y clérigos, participando éstos activamente en las fiestas”.

  ESTRUCTURAS HUMANAS

 1. PUESTOS, CARGOS O FIGURAS RELEVANTES DE LAS FIESTAS. 

            1.1. EL “ABANDERADO” DE LAS FIESTAS:

             a) ¿Quiénes pueden ser abanderados de las fiestas?: El abanderado de las fiestas se elige siempre de entre los concejales del ayuntamiento, o incluso el propio alcalde.

             b) ¿Cómo y cuando se elige?: Su elección se lleva a cabo un día (que suele ser a finales de Enero, principios de Febrero) en que en sesión ordinaria (siempre de manera consensuada, a pesar de que algún grupo político tuviera mayoría absoluta), se celebra el pleno de la Corporación para tomar el acuerdo del nombramiento de “Abanderado”, que luego es refrendado en sesión extraordinaria el día del Corpus Christi ante las autoridades de la ciudad de Coria y posteriormente ante el pueblo en el balcón del Ayuntamiento.

            Normalmente suelen alternarse en el puesto concejales de los distintos grupos políticos (de las dos fuerzas políticas mayoritarias en el pueblo: PSOE y PP), no de una manera correlativa, pero sí más o menos periódica (los dos últimos abanderados –1999 y 2000- fueron del grupo socialista, y este año –2001- lo será uno del PP).

             c) Duración del cargo: Un año. Aunque hay veces en que algunos Abanderados han repetido en dicho puesto de manera consecutiva, aunque esto data de la época de la dictadura franquista. Desde la entrada del sistema democrático en nuestro país no se ha vuelto a repetir dicha situación.

             d) Funciones y obligaciones: A rasgos generales “se puede decir que es el organizador de las fiestas y el responsable, de tal forma, que en Coria,  aunque en último el último responsable de todo es el alcalde, en esos días, la figura del abanderado anulaba al alcalde. Ante cualquier problema que surge, la gente acude al abanderado, y no solamente para temas de las fiestas sino para otras”[3]. No obstante los abanderados se encuentran respaldados por el concejal de festejos. Se encargan por tanto de la organización de las fiestas, la compra de los toros que corren a cargo del Ayuntamiento.

             e) Historia/Evolución de la figura mítica del “abanderado”: La figura mítica del abanderado, se remonta a muchos siglos, ya que desde épocas muy antiguas, el Ayuntamiento designaba a una persona o a una comisión para que se hiciera cargo de la organización de las fiestas: eran los “Alféreces”, “Comisarios”, o “Comisión”. El “primer abanderado” (entonces Alférez), de que los documentos dejan constancia es Francisco Carrasco.

            De los años en que se elegía un comisario, nos ha llegado un documento de cómo se elegía a este personaje, y cuyas funciones y obligaciones vienen a ser básicamente las que ha tenido siempre cualquier abanderado:

            <<En esta Ziudad acordo por los Señores que la componen que respecto  de estar Prosima la festividad del Señor Sn Juan, y será costumbre en esta Ziudad el tener fiesta de Toros, y así mismo auer Comisario, para que cuide, y organizare dicha funzion que el sr. Dn. Pedro Joseph Alonso de Castañeda Comisario nombrado por esta Il. Ziudad para ello cuide de lo que sea nezesario a dicha fiesta de Toros, procurando, con todo cuidado, aiga Capea, para que se Corra en la Plaza y asimismo, cuide y asista a la Composizion de las paredes, y de la puerta del Toril, Varreras, y que para la funzion aiga refresco como es costumbres>>

Luego en 1859 recibirían la denominación de “Abanderado”, siendo  D. Santiago Sánchez, el primer organizador de las fiestas, que recibiría ya este nombre. Desde entonces ha sido un concejal del Ayuntamiento. Han sido siempre los ediles en sí quienes han tenido una importancia fundamental a la hora del nombramiento.

            Solo ha habido una abanderada, en 1991, Dña. María Fátima Encinal Martín, a pesar de que no existiera una norma que así lo dictara o lo impidiese.

 

1.2. LAS REINAS Y DAMAS DE HONOR DE LAS FIESTAS:

             a) ¿Quiénes pueden ser “Reinas y Damas de honor” de las fiestas?: En principio puede ser toda aquella mujer que quiera presentarse a la elección, y no solamente aquellas que sean naturales de Coria (aunque es evidente que la gente elige antes a chicas del pueblo), también pueden hacerlo de otros pueblos cercanos (La Puebla, Rincón del Obispo...); las aspirantes deben de tener más de dieciséis años.

 b) ¿Cómo y cuando se eligen?: La elección suele hacerse normalmente en el mes de Abril (a mediados). Se realiza un desfile público de las participantes (con el traje de “sanjuanera” –es decir de blanco, con el fajín y el pañuelo -, con un vestido de noche y otro de chaqueta).

Hay un jurado, compuesto por los abanderados o representantes de las peñas (en el caso de la peña “El 27”, del “asombrerao”), el Abanderado de las fiestas y el alcalde, que preside el acto y se encarga del recuento de los votos, ya que hay votación popular.

No obstante esto también depende de los años, ya que como cuenta Inmaculada García Sánchez [4], “hay años en los que no se ha presentado bastantes chicas para que haga la elección de esta manera, ya que sólo ha habido dos o tres por lo que han salido estas”.  De estas votaciones salen una “Reina de las fiestas”, y dos “Damas de honor” (Primera y Segunda).

Hay un premio para las vencedoras, que en realidad es una ayuda económica para los trajes, que deben de llevar durante los días de las fiestas. Su cuantía oscila entre las 50.000 y 60.000 pesetas. Esta ayuda es insuficiente pues “sólo una mantilla vale cerca de 20.000 ptas.”.

El día del Corpus Christi, se hace la presentación pública, junto con la del Abanderado de las fiestas. Pero antes de esto van a la misa que todos los años se celebra en la catedral, y acompañan a la procesión para después ir al Ayuntamiento.

 Al igual que el Abanderado de las fiestas, y en el mismo pleno que se da carácter oficial al  nombramiento a este, se hace con las Reina y las Damas de honor de las fiestas, para después en el balcón del Ayuntamiento ser presentadas ante el pueblo congregado en la plaza, y su presencia se les impone la banda que les acredita como Reina y Damas de honor.

             c) Duración del cargo: Cada año se eligen nuevas Reinas y Damas de honor de las fiestas de San Juan.

             d) Funciones y obligaciones: Es obligatorio que asistan a los encierros de por la tarde; además en el caso del día de San Juan, del Corpus Cristhi, y de la Juventud Cauriense deben hacerlo vestidas con el traje típico regional (mantilla), que cuando la Reina viste con una mantilla blanca, las Damas de honor deben de hacerlo de negro, y viceversa – la Reina es la que escoge el color -; el resto de los días deben ir de la  a los encierros de por la noche no están obligadas, aunque tienen un sitio reservado, por si desean asistir.

            Además se sigue una curiosa ceremonia. El día de San Juan (24 de Junio) las Damas de honor, acompañada por la comisión de festejos (compuesta por los abanderados y representantes de peñas y el ayuntamiento, directivas...), van a buscar a casa a la Reina, para encaminarse a la plaza de toros, donde bailan durante un rato al son del tamborilero o la charanga para después subir al balcón de Ayuntamiento (antiguo) a ocupar su sitio. El resto de los días las Damas de honor, también van a buscar a la Reina a su casa para encaminarse a la plaza.                                                 

Otra particularidad, es que cada día de las fiestas deben ir del brazo del abanderado de la peña que corresponda en cada día (así, deben ir acompañadas del de la Junta de Defensa el día 25, del de la Juventud Cauriense el día 26...).

e) Historia/Evolución de la figura de la “Reina” y las “Damas de honor” de las fiestas: Aunque desde algunas fuentes se apunta que la aparición de estos cargos es posterior a la reanudación de las fiestas (en 1944, y tras un paréntesis de siete años), un cartel de la programación de las fiestas del año 1936, demuestra (ver ANEXOS) que ya existía una figura muy parecida, que era la “Miss Coria”, no así Damas de Honor, por lo esta innovación, si que pudo ser del momento en que la juventud Cauriense aparece como peña, y decide hacerse cargo de las Reina y Damas de honor.

            El propio cartel al que se hace referencia incluía algunos datos de interés, de las condiciones y aspectos que rodeaban su elección:

            - En primer lugar el cargo tenía una duración de cuatro años.

            - El premio era de 250 ptas., lo cual era una cantidad significativa, si tenemos en cuenta que por aquel entonces un toro costaba unas 400 Ptas., aunque igualmente es cierto que eran cuatro años lo que duraba la permanencia en el cargo, por lo que haciendo una estimación la “Miss Coria”, recibiría unas 75.000 Ptas. por año, pero también recibía el traje de la Comisión de festejos.

            - Sus obligaciones eran muy parecidas a las que tienen Reina y Damas en la actualidad: pasear y exhibirse durante las fiestas con su banda que le acreditaba como tal.

             Ya una vez que la Juventud Cauriense se ha hecho cargo de esta, entre la década de los sesenta y los ochenta la elección se realizaba mediante un baile, en el popular bar (que tenía una terraza) “La Chatarra”, hoy desaparecido. Allí asistían los “mozos” de las peñas que elegían personalmente a las Reina y Damas de honor de las fiestas.

            

2. LAS PEÑAS:

            Desde siempre las peñas organizadas para las fiestas de San Juan han sido lugar de encuentro y diversión, donde socios y ajenos  a las mismas (conocidos, familiares, etc. de alguno de los socios), hallaban cabida.

            Estas formas de agrupación pueden tener un carácter más “informal”, como las que organizan muchos grupos de amigos o familiares, o algo más “organizadas”. Entre las últimas cabría destacar por encima del resto tres: la “Junta de Defensa”, la “Juventud Cauriense” y el “27”. De estas tres, sólo la “Junta de Defensa” tiene unos estatutos establecidos que regulan su composición y funcionamiento.

De todas maneras no hay que olvidarse de otras que en su tiempo tuvieron gran relevancia, algunas de las cuales hoy en día han desaparecido, y que encarnaban mejor que ningunas otras el espíritu de las fiestas, como por ejemplo los “Suicidas”, que entre los años 60 y 70 tuvieron una gran relevancia en el pasado, por el gran número de socios que llegaron a tener. Solamente compraban unas tinajas de ponche, por entonces la bebida por excelencia de los Sanjuanes. Tenían fama de ser algo brutos, y movilizaban mucha gente, armando mucho bullicio y aportando un gran colorido y vistosidad al ambiente de las fiestas. Llevaban una boina, y una camiseta con unas manos dibujadas en el pecho, y debajo escrito “R.I.P”. Otras de igual importancia son  “Los Vikingos”, Los Simios”, “Viva la gente”,  “El Zoo”, “El 13” (vigente aún)...

            Todas estas peñas se reunían en la plaza (tradición que se está perdiendo), momentos antes de que se soltara al toro, bailando al compás de la charanga, y cantando las canciones tradicionales (como se puede observar en la foto de la pág. siguiente).

            Todas las peñas tienen un local, que constituye el punto de encuentro de sus integrantes, que normalmente suele encontrarse dentro del recinto amurallado que delimita la parte antigua de Coria. No obstante y debido al considerable aumento en el número de  peñas, estas se han ido situando fuera de esta zona.

            Así mismo la mayoría de ellas tienen algún distintivo o atuendo característico: la “chapa”[5] de la peña, un “gorrito”,  una camiseta con el “logo” de la peña y el nombre o apodo del miembro... todo lo cual da mucho colorido, vistosidad y ambiente a las calles de Coria durante el período de las fiestas.

            Hay un elemento que siempre (quizás hoy en día menos, sobre todo en las peñas calificadas de “informales” o familiares) ha estado en todas las peñas y que tiene una gran tradición[6]: el ponche (tradicionalmente hecho con vio y agua de limón).

 

2.1. PEÑAS “FORMALES” O “CLÁSICAS”:

            Dentro de esta categoría incluyo a las tres peñas por excelencia de las fiestas de San Juan: “Junta de Defensa”, “El 27”, “Juventud Cauriense”. No obstante y como ya he señalado antes, sólo la primera de ellas tiene unos estatutos desde sus comienzos que han sido modificados recientemente (el pasado año 2000) con el fin de adaptarse a los tiempos actuales. Todas estas peñas tienen su sede dentro del recinto amurallado, y su importancia radica en la aportación de un toro a las fiestas de San Juan, que se suelta dentro del día que tienen asignado en las fiestas y que en la actualidad está dispuesto de la siguiente manera:

            - Día 25: Junta de Defensa. Aporta dos toros, uno por la mañana y otro por la tarde.

            - Día 26: Juventud Cauriense. Aporta el toro de la tarde de ese día.

            - Día 27: Peña “El 27”. Aporta el toro de por la tarde de ese día.

             A) Junta de Defensa (del toro de San Juan): Su aparición se remonta a mediados de la primera década del Siglo XX (1915), y su motivación era la de garantizar la presencia de un toro en las fiestas de San Juan, puesto que eran años difíciles en los que el Ayuntamiento no podía hacerse cargo de el gasto que suponía esto. Desapareció durante unos años, a raíz de la suspensión de las fiestas en 1936, hasta el 1941, por la Guerra Civil. Será ya en 1954, cuando la Junta de Defensa aparezca bajo la forma con que ha llegado a nuestros días.

 Además de ser la peña más antigua de todas cuanto hay en Coria, es la única que tiene estatutos (tal y como se ha comentado anteriormente), y que el año pasado fueron revisados (2000). Si se hace un análisis de los estatutos antiguos y los recientes[7] puede verse que no se han producido muchos cambios en cuanto a lo que a objetivos se refiere, de hecho se han mantenido los cinco puntos que presentaba el original. La única diferencia reside en dos apartados:

- En primer lugar, los estatutos actuales, reconocen la posibilidad de aportar uno o dos toros.

- En segundo lugar, s ha modificado en lo que al texto se refiere, el último de sus apartados (el “e” o nº5 en los actuales), que hace referencia a la defensa de las fiestas de San Juan, eliminándose, la parte “..., por todos los medios y luchar con todas las armas...”, posiblemente por considerarse inadecuada para los tiempos que corren.

Así pues los nuevos estatutos, además contemplan otros apartados que hacen referencia a:

 1. Disposiciones generales.

            2. Fines de la peña.

3. Elecciones de la Junta de Defensa. Organos Consultivos (Asamblea General, Junta Directiva, y Junta Permanente).

4. Derechos y obligaciones (de los Socios)

5. Recursos económicos.

6. Disolución de la peña.

 Comenzó como una comisión, que estableció una serie de puntos que debían de cumplirse para poder formar parte  o ser socio de la peña: ser de Coria, ser varón (cosa que hoy en día ya no lo es), estar casado... Otra de las particularidades de esta peña es que hasta el 1980 la carne del toro la repartía entre sus socios.   

            Su atuendo característico es el rojo y el blanco, al parecer porque antes la bandera de Coria tenía los colores rojo y blanco, era la bandera de la “Morenita” (la Virgen de la ermita de Coria), de ahí que sean estos dos colores los que aparezcan en sus “chapas” o insignias.

                         B) Juventud Cauriense: su creación (1961) se atribuye a Luis Sánchez, Jaime Gutiérrez Serradilla, Julio Iglesias Valiente y Enrique Rodríguez, que constituyeron en un primer momento una comisión (como lo es en la actualidad la Junta de Defensa), siendo posterior la creación del puesto de “abanderado” de la peña. A partir del 1963, esta peña declara abiertamente su intención de aportar un toro a las fiestas, que se harían cargo de la elección reinas y las damas, y aparecía ya un abanderado. Las funciones del abanderado de esta peña son similares al de las fiestas (el que representa al Ayuntamiento): representar a la peña ante los medios de comunicación, encargarse de la realización y venta de chapas (que sería la captación de socios), encargarse de la elección y el mantenimiento de las Reinas y Damas de Honor de las fiestas.

            La forma de elección del abanderado, es mediante votación popular (en urnas), en la cual pueden votar todos los ciudadanos de Coria, independientemente de su edad (no existe una edad establecida para estar autorizado a votar). Esto hace de la elección una mera cuestión de carisma y propaganda, llegando en nuestros días a unos límites que ya sobrepasan lo razonable, y en los que el Ayuntamiento posiblemente, deberá tomar cartas en el asunto. 

Una de las cosas que más se le critica es su falta de estatutos, y de su casi nulo control económico[8]. Sólo el Abanderado del Ayuntamiento en una reunión con la comisión que ha resultado elegida en las votaciones, les pregunta, aunque de una manera informal, cuales van a ser los gastos que van a realizar. Sus fondos, provienen de la venta de las “chapas”, que distinguen a los socios, y ya más recientemente, en los últimos años de una ayuda que recibe por parte del Ayuntamiento (unas 250.000 ptas. aprox.).

Con ese dinero, se encargan de la compra de un toro, cuyo precio ronda en torno a las 400.000 ptas, del ponche[9], que posteriormente se suministra gratis en la caseta de esta peña el día 26 (el día del toro de la Juventud Cauriense), y cuyo gasto asciende cada año a unas 100.000 ptas., más luego lo que se gaste en algunas pequeñas actividades que se organizan para los jóvenes (por ejemplo los primeros encierros infantiles que se celebraban en la mañana del día 26).

            En cuanto a su atuendo, es característico el fajín y el pañuelo rojo, aunque sus insignias o “chapas” se compongan de los colores azul celeste y blanco  que actualmente componen la bandera cauriense (en el caso de la Junta de Defensa también, pero como la creación de esta peña fue posterior cuando ya se tenía la bandera actual, adoptó en sus insignias estos dos colores). A este tipo de distintivos acompañan unas prendas blancas. Sobre el “porqué” del atuendo blanco, no se sabe a ciencia cierta de donde viene, pero el fajín y el pañuelo si que tenían (y tiene) una utilidad:

 

- El primero se utilizaba para amarrarse mejor a las rejas a las que se hubiera subido el “corredor” (a las que se ataba), cuando el toro se quedaba debajo parado, lo cual le permitía cansarse menos y resistir mejor el tiempo que tuviera que estar allí subido.  

            - En cuanto a la utilización del segundo, fundamentalmente para llamar la atención del toro, o simplemente para dar colorido.

 

            C) El 27:  Nace en 1968, de un grupo de jóvenes descontentos con la manera de desarrollarse las fiestas de San Juan, que se materializó en la aportación de un toro a las fiestas y la consecuente ampliación de las fiestas otro día más.

También tienen un representante como lo es el abanderado en las otras peñas que es el “asombrerao”, término que recibe por el atuendo característico de esta peña que es el “sombrerino”, aunque según algunas fuentes indican se debe también a un intento de diferenciar su figura de la mítica del Abanderado de las fiestas (el del Ayuntamiento).

            Por lo tanto el distintivo de esta peña es el sombrero de paja, que lleva pintado en el frente “27”, y el cual se decora con las “chapas”, de las peñas, de ese y otros años.

            A esta peña se le ha criticado tradicionalmente, el que sea prácticamente un círculo cerrado (sobre todo en su organización), así como el tono mordaz y ácido, que utilizan en las publicaciones anuales de su “libro de San Juan”. No obstante su aparición constituyó un revulsivo para las fiestas, y este estilo, siempre da más ambiente a las fiestas.     

                        

2.2. LAS PEÑAS INFORMALES: Un grupo de amigos, la pandilla de siempre, la propia familia... pueden reunirse en un local y constituir una peña. Este tipo de peñas ha proliferado de manera espectacular, en todos los grupos de edades, y cada vez más entre los más jóvenes, de hecho este tipo de peñas tiene un marcado carácter juvenil.

Este crecimiento ha alcanzado su punto álgido en la década de los 90, pudiendo constatarse en el número de camisetas encargadas a una tienda de serigrafía: en torno a unas 110-115 (en 1997). 

Porque por lo general cada peña tiene su propia camiseta, con su nombre, siendo los jóvenes, los que más empeño ponen en este hecho.

Cuando a la gente se le pregunta porqué hace estas peñas, suele aducir motivos económicos, o el deseo de mantener su habitual círculo de amigos, mantener una cierta “intimidad”, normalmente...

            De esta manera cada peña responde a un modo de vivir las fiestas de San Juan, pero también una alternativa más económica, para pasárselo bien y como los propios implicados dicen “pasar el tiempo hasta que empiece la movida” (el toro, la animación en las calles...).

            Su tamaño es muy variado, pero este tipo de peñas rara vez suele superar la treintena de personas, lo habitual es estar entre quince y veinte personas...

 

EL TORO 

1. SIMBOLO DE PODER:

 

Algunos historiadores e investigadores versados en el tema afirman que las fiestas donde el toro jugaba el papel protagonista se remontaban hasta tiempos de los Vettones, que son en cierto modo son antepasados históricos de Coria.

           Ya en esta época “encontramos (...) toros y acciones lúdicas con los mismos en las desembocaduras de  los ríos Tígris y Eufrates, en nuestro Guadalquivir y en el Ródano francés (...)”; “El toro está integrado en las coronas de los reyes babilónicos, persas y sumerios, y tiene gran  importancia en la cultura mediterránea. De los pueblos del interior de la Península  el que más mueve al toro como elemento de ocio y en acción lúdica es el vettón”[10]. La trascendencia e importancia de la figura del toro en este pueblo hay que entenderla debida a su carácter ganadero.

 El toro es el animal (totémico) pues, al que se le atribuye la simbología real de la fuerza bruta, de ahí que habitualmente se le represente con aspecto vigoroso y poderoso, pero también del amor, apareciendo aquí el rito del “TORO NUPCIAL” (que se remonta a la tradición paganista de antes del cristianismo) presente en muchas de las culturas mediterráneas.

            En estos ritos los jóvenes que se iban a casar lanceaban al toro hasta darle muerte, para exhibir sus cualidades antes las jóvenes del poblado, y disputarse su más preciado trofeo: las turmas del toro.

            El sociólogo y antropólogo Pitt Rivers daba una serie de explicaciones “etic” a tal fenómeno:

             - “La humillación del toro culmina con su violación (...). Pero es también una violación del tabú, el que inspiró el miedo de los hombres ante la sexualidad femenina: ¡Esa vagina-herida está ensangrentada!”

             - “El sacrificio del toro, hemos dicho, es un rito donde se aseguran los valores tradicionales de los sexos en la sociedad hispánica, que depende en cierto modo de lo que son los hombres y las mujeres”.

             - “A través de la representación de un intercambio de sexo entre el torero y el toro y la inmolación de este último, que transmite su capacidad de engendrar al vencedor, se efectúa un transvase entre la Humanidad y la Naturaleza: los hombres sacrifican el toro y reciben a cambio el sexo de aquél. Emblema de la masculinidad bestial (...) el toro da su vida para que los hombres puedan recuperar las fuerzas de la naturaleza que han perdido en su condición de civilizado. Orgullosos de su civilización, que les ha separado de la Naturaleza, y los ha distinguido de los animales, pero al mismo tiempo, desposeídos de su masculinidad”.

             - “Una visión de las relaciones ideales entre sexos bien tradicional, centrada en la autoridad masculina necesaria para el honor de dos sexos, para la familia y para el orden social”.

             El enfrentamiento del hombre con el toro suele considerarse como un triunfo de la razón sobre la fuerza y la “fiereza” del animal y todo ello expuesto en un “espacio civilizado”, que en el caso de nuestras fiestas es el recinto amurallado, la parte antigua del pueblo.

Hoy en día en las fiestas de San Juan de Coria, no tiene evidentemente el mismo significado que en su culto original, pero aún pervive la competencia por hacerse con las turmas del toro. Cuando se mata al toro los jóvenes más impetuosos se apresuran a tocarles las turmas al toro, y aquél que lo haga primero, se queda con ellas. No obstante, se trata más de un rito inconsciente, ya que no se comen, y una vez que se tienen pierden prácticamente su valor, hasta el punto de quedar abandonadas en cualquier calle del pueblo, tal y como cuenta “Kiko” Antúnez Santano[11]: “yo me he encontrado el caso de irme a tomar el chocolate con churros a las ocho y media después de que mataran el toro, y al volver  para casa me encontré las turmas tiradas en una papelera de una de las calles del rollo ...”.

 

            Una de las particularidades que presenta las fiestas de San Juan en relación con esto, es (o más bien era, ya que hoy esto ha caído en desuso) a su vez uno de los momentos más bonitos: “LA SALIDA”.

Esta consistía en la formación de dos filas de mozos formando dos hileras, a partir de la puerta del toril que había en la plaza a modo de callejón por el debía salir el toro a la plaza con el objeto de ponerle las banderillas (multicolores) que portaban los jóvenes en sus manos; tal y como explica Jesús García Montero[12] “eran tiempos en que aquí el toro no estaba en la plaza ni diez minutos, no paraban, era nada más abrir el toril, se ponía la gente a la salida, normalmente los mozos cuando entraban en quintas, o un poco antes, y entonces hacían una banderilla a la novia, muy bonita, muy engalanada, que era así como redonda como los farolillos de las fiestas, que era un palo con una puya, decorada... y se ponían a la salida, en torno a treinta o cuarenta personas...Según salía el toro, que uno estaba allí sin defensa de ningún tipo, le iban poniendo estas banderillas... En cuanto salía el toro a la plaza y daba un par de vueltas, pegando saltos, engalanado, precioso...empezaba la gente a silbar para que tocaran la campanada y saliera el toro de la plaza a las calles... lo bonito era que llegaban todos los que se iban a poner en la salida, antes de salir el toro, formaban dos filas y daban una vuelta a la plaza, la gente les aplaudía, y luego cuando tocaban la tercera campanada que era cuando iba a salir el toro, constituían las filas...”.

Con esta acción no sólo se trataba de ganarse el afecto de la novia, sino también, era como reafirmar el honor de la familia o la admiración de vecinos y amigos.

Las posiciones más cercanas a la puerta del toril eran las más seguras, no obstante tenían un inconveniente, apenas veían al toro y debía de ser rápidos y certeros en su acción pues el morlaco podía pasar delante de ellos como si fuera un espectro; esto se debía a la existencia de un escalón entre el chiquero y la plaza, que el toro debía saltarlo para acceder a la plaza.

Algunos de los jóvenes que se ponían en la “salida”, abandonaban ante los repetidos amagos que el toro hacía (había veces que se abría la puerta, y el toro la derrotaba y la cerraba de nuevo), o bien ante la tensión de la espera. Esto provocaba en muchas ocasiones la ruptura de las filas y la escapada del toro por ese sector que no le presionaba con las puyas.

“Esta costumbre se perdió ya hace muchos años”, al igual que la significación y simbología del “toro nupcial”, hoy en día sólo contadas personas (no más de dos o tres) lo hacen y no ya según la tradición, sino que resguardados por la pared, le ponen su banderilla al toro según sale.

            En realidad, no podemos saber si hoy en día no se hubiera mantenido esta tradición porque fue prohibida (al igual que los soplillos, aunque esta práctica aún se puede ver en la plaza), debido a una serie de acusaciones de crueldad que se vertieron sobre las fiestas de San Juan de Coria, y que buscaban la supresión de las mismas.

  

2. AFÁN DE RIESGO RITUALIZADO:

 

            El afán del hombre por jugar con la muerte es algo inherente a la naturaleza del ser humano (de hecho es un temor que en algún momento de la vida de toda persona aparece), al igual que el rodearla de rito y tradición.  

            Por otra parte igual de paradójico que lo anterior, lo es que períodos de crisis económicas son tiempo de esplendor de orgías y placeres poco corrientes.

            Dentro de estas coordenadas, los antepasados caurienses comenzaron a establecer y a marcar las tradiciones y los modos de vida que hoy en día están presentes, perviven y se transmiten, de generación en generación.

En esos tiempos de opresión de crisis económica, se organizaban grandes fiestas de “liberación”, coincidentes además con un momento del año que en numerosas culturas ha engendrado multitud de ritos: el del solsticio de verano.

 Así pues el toro, el fuego junto con el culto al sol, salpicadas además por el reto y el riesgo lo que conforma la naturaleza de estas fiestas.

“(...) El gran atractivo que tenía la muerte como rasero de igualdad para los hombres por encima de las riquezas y las clases sociales pasó a ser otro rasgo de las fiestas (...). Y entonces las fiestas se cargaron de significados, de símbolos (...); y alrededor de todas las fiestas comenzaron a nacer religiones y ritos en los que el hombre buscaba explicación (...)”.Lo que es evidente es que “(...) los ritos de solsticio se plantean de forma ineludible alrededor de la fiesta y la muerte. Necesitamos el fuego porque es un elemento capital en todas las culturas y hay en él un halo destructivo, que nos hace adorarlo como un ídolo. Necesitamos el toro porque es un animal semisagrado desde la antigüedad y no parece posible rechazar su fuerza, su absoluto poder de destrucción”[13].

Es evidente que la juventud incita a llevar a los mayores extremos, e imprudencias ese afán por el riesgo, aunque esto por supuesto no excluye a otras edades. Así lo reconocen los “mayores” del pueblo, que aunque siguen disfrutando de las fiestas no lo hacen tanto con el “enfrentamiento” con el toro, ellos ya tuvieron su momento. A poco que nos fijemos en las personas que “corren” el toro podremos observar como se trata de fundamentalmente de jóvenes, por no hablar de los que reciben algún “revolcón”, son en su inmensa mayoría jóvenes.

 

3. LEYENDAS EN TORNO A LA APARICIÓN DEL TORO DE SAN JUAN:

             Me parece apropiado, comenzar este apartado, con una idea de Levi-Strauss, muy apropiada para la situación, decía que la difusión de mitos se transmite de cultura en cultura mediante transformaciones que, en la distancia máxima, llegan a invertir radicalmente los temas... pues lo mismo ocurre con algunas de las leyendas que dan cuenta de la aparición del toro de San Juan.

             Una de las leyendas que existen acerca del origen de la suelta de un toro por las calles, se debió, tal y como cuenta Antonio Ballesteros, “a que hubo una batalla (del “Algodor”), entre Coria y Casillas, entre las tropas de Isabel La Católica y Juana la Beltraneja, por la corona de Castilla; entonces Coria se había puesto de parte de  Isabel La Católica, y que en honor a aquella batalla, que ganaron las tropas de Isabel...y que bueno...creo que si aquello fue cierto, se fuera a lancear un toro, como solían hacer los nobles, y este se debió de escapar, y el pueblo salió corriendo detrás del toro, y en ese momento estarían las puertas de las murallas cerradas, como consecuencia de que había habido una batalla...y al pueblo le gustó tanto, que podría haberse repetido...eso lo veo con más visos de verosimilitud, que otras muchas  historias que se han dicho... además tiene su lógica pues el pueblo pasaba de ser un mero espectador, en la plaza, a un participante”[14].

             Otra de ellas habla de un rito, que se remonta a los siglos XV/XVI, y que se fundamentaba en el sacrificio de un joven mozo del pueblo, elegido por sorteo. Este era soltado por las calles del recinto, armado con dos puñales o lanzas, defendiéndose de la gente, que incluso le tiraba soplillos, hasta que al final consumaban el ritual dando muerte al joven. Un cierto año, el sorteo deparó que debía ser el hijo de una viuda rica, incluso se especula con que pudiera ser el hijo de la Duquesa de Alba (ya en el S. XVII). Para evitar la muerte de su hijo, propuso soltar un “cuadrúpedo astado”, que embistiera, que diese miedo a estos mozos sanguinarios y se aceptó, soltándose un toro, que podría haber dado lugar al actual toro de San Juan. No obstante esta es la leyenda, que menos adeptos tiene por ser considerada demasiado bárbara y sanguinaria. 

  

EVOLUCIÓN DE LAS FIESTAS

             1. PROGRESIVA AMPLIACIÓN DE LAS FIESTAS: Quizás sea esta, la más significativa evolución de las evoluciones, y la más fácilmente palpable, en su duración temporal, en relación con los días en que se celebraban “encierros”, porque  a lo largo de la historia de las fiestas de San Juan, ha habido en muchos años feria de ganado, tal y como puede apreciarse en las programaciones del año 1936 o 1965[15], con lo que las fiestas de San Juan podían prolongarse desde el 23 de Junio, hasta el 1 de Julio incluso (1936).

            En esta evolución, hay que destacar un período, en la primera mitad de siglo que tuvo una gran importancia, que abarca del año 1937 al 1944, porque han sido los únicos años en el todo el siglo XX en que las fiestas de San Juan se suspendieron. Las razones que se aducen en 1937, para suspender las fiestas, son “las especiales circunstancias por las que atraviesa la patria”; ya en 1944, y en un Pleno Ordinario, se acuerda reanudar las fiestas[16]

Hasta que la Junta de Defensa comenzó a aportar un toro, en 1954, las fiestas de San Juan duraban un día. A partir de este año pasaron a ser dos, los días en que había encierro (24 y 25 de Junio).

            Ya a comienzos de la década de los sesenta[17] y con la aportación de un toro por parte de la Juventud Cauriense, la fiesta se amplía un día más, hasta el 26, para pasar a ser cuatro días, cuando la peña “El 27”, hace su aparición en escena y decide aportar un toro más; esto ocurría en 1968. 

            En 1975, las fiestas ya estaban configuradas prácticamente como nos han llegado a la actualidad: del 23 al 29 de Junio, con toros hasta el día 28 de madrugada. Algunos años que el día 28 caía en fin de semana, se prolongaban añadiendo algún toro más, bien por presión popular[18], por la presión que ejerce la hostelería de Coria (sobre todo para los bares de la zona de “El Rollo”, o colindantes al casco antiguo), o incluso por exceso de presupuesto. Si antiguamente fue la fuerte tradición de estas fiestas lo que impulsaba a su mantenimiento y ampliación[19], como parte de un sentimiento arraigado, hoy en día quizás priman más los intereses económicos, hasta el punto de que son los propios bares los más interesados, en la prolongación de las mismas. En cualquier caso, la mayor movilidad e implicación que ha habido en el pueblo ha sido siempre en torno a las fiestas de San Juan.

           2. LOS “SANJUANES” O UN FIN DE SEMANA PROLONGADO: Esta, es otra de las consecuencias que se extraen de la ampliación de las fiestas es que entre los sectores más jóvenes se han convertido las fiestas de  “San Juan” en un “fin de semana prolongado”, con la única particularidad que hay toros por la tarde y la noche. Hoy en día los más jóvenes se pasan todo el día acostados, y salen por la noche, porque a medio día en una zona tan emblemática como “El Rollo”, donde antes se tenía la costumbre de salir a tomarse “los vinos” con los amigos, no se ve más que a partidas o grupos de gente mayor.

Al durar antaño, menos días las fiestas, la gente aguantaba ininterrumpidamente y nadie se iba a acostar, incluso entre aquellos que tenían que trabajar (hacían algo en el campo, que era fundamentalmente la ocupación de la gran mayoría del pueblo), porque había que aprovechar al máximo los dos o tres días que duraban las fiestas.

Era un corto período de tiempo en el que apenas se paraba en casa, ni siquiera para comer, que se hacía improvisadamente en algún bar, o en algún lugar donde ya se tuviera preparado algo, e incluso había muchos que ni comían.

             3. CAMBIO EN LA CONCEPCIÓN DE LA “PEÑA”: Sobre todo  entre los más jóvenes. De acuerdo con que la ampliación de las fiestas ha derivado entre este sector en un “fin de semana prolongado”, las peñas (el local que hace de sede), se ha convertido en el lugar donde hacer botellón, o abastecerse de bebidas, hasta la hora del toro, o hasta que se decida ir de bares. Esta tónica se hace más acentuada, cuanto menor sea la edad del grupo que forma la peña, pues en consecuencia menor será su poder adquisitivo. Esto trae como consecuencia que sus estén muy alejados del recinto amurallado, ya que por lo general estos locales son cocheras (fundamentalmente) que suelen pertenecer a algún familiar de alguno de los del grupo. Además estas restricciones económicas hacen que la practica totalidad de la cuota que abonan todos sus integrantes se destine a la compra de bebidas (hoy en día las peñas son como bares a pequeña escala), y la otra parte si les permiten estas limitaciones a la realización de la camiseta de la peña. De ahí que no puedan hacer como las peñas de los más mayores que dedican parte del “presupuesto” a comprar carne, fiambres... para hacer luego sus comidas o cenas, en la peña.

            No obstante entre aquella parte de la juventud, que sí se lo podría permitir tampoco lo hace, limitando estas antiguas comidas, a un solo día en que se van a cenar o a comer al río con parte del dinero que se ha puesto para la peña. Incluso el tema de las camisetas entre este grupo está cayendo en desuso... mi opinión personal, es que este grupo o sector de la juventud lo componen fundamentalmente estudiantes que no residen en el pueblo: los estudiantes universitarios. La formación de las peñas ya no es algo (dentro de este grupo) que se vaya planificando con mucho tiempo de antelación, sino que en la mayoría de los casos se hace sobre la marcha el mismo mes de Junio, o toda su gestión recae sobre aquél miembro del grupo que si reside en Coria.

Tal y como cuenta Jesús García Montero, antes el tema de las peñas se vivía casi durante todo el año, además no se disponía de tanto dinero: “cuando yo era un muchacho, si eran del campo estaban trabajando con el padre, salvo alguno que pudiera trabajar en correos, o en algún comercio, y en cuatro cosas que había los demás eran todos en el campo, y en este se disponía de dinero cuando se recogía la cosecha...si sembraban garbanzos, trigo, etc., era cuando recogían cuando tenían dinero, el resto del año, no tenía una perra, pues era en esos momentos cuando los jóvenes cuando podían guardarse una pequeña parte y así ir poco a poco acumulando para las fiestas...en cualquier caso como antes no había el dinero que hay ahora, las fiestas eran de calles, de beber un vino peleón, de estos baratitos, no como ahora...”[20].

4. LOS “SANJUANES” DE HOY, MÁS “CULTURALES”: También se ha advertido un cambio en la última década, basta con ver el programa de festejos, al que se ha intentado dar un toque más cultural, porque las fiestas de “San Juan”, no son solo toros, sino también espectáculos musicales, deportivos... Lo que si se ha perdido es la animación que había en las calles durante todo el día, es cierto que los puntos “neurálgicos” bullen actividad por las noches (como “El Rollo” o “La Corredera”), pero no es el colorido y la fiesta de calle que había antaño. Mucha gente se baja al río donde se encuentra instalada la feria, con atracciones y los clásicos puestos de dulces, juguetes... sobre todo las familias con niños pequeños, que pasan buena parte de la noche en “la Isla”, bien paseando, en algún chiringuito, o en las atracciones de la feria antes mencionadas. 

 5. LA FIGURA DEL ABANDERADO: Con respecto a esto se ha producido una considerable evolución en su forma de elección. El hecho de que en los años sesenta España se viera inmersa en una dictadura propiciaba que sólo los concejales o alcaldes de la derecha pudieran copar este puesto o cargo. Uno de los casos más representativos es el de D. Joaquín Hurtado Simón que fue el alcalde de Coria por el período de seis años, entre 1964 y 1970, en los cuales repitió como abanderado de manera consecutiva en los años 1967, 68 y 69, algo impensable en los tiempos actuales, en que se alterna la ostentación del cargo entre las dos fuerzas mayoritarias en el pueblo a pesar de que alguna de ellas tuviera mayoría absoluta, en consonancia con los nuevos aires que la democracia aporto al instituirse en España como sistema político.

Otro de los aspectos en los que se ha producido un cambio, es en los valores que representaba esta mítica figura, hoy algo más desmitificada. Cierto es, que el carisma que esta figura tiene se ha mantenido, pero antes el abanderado era “aquél hombre gallardo, que iba por los bares, el corredor que estaba siempre en primera línea...”, quizás se haya perdido parte de esto, es más el año pasado se produjo un hecho singular: el abanderado de las fiestas no era natural de Coria[21].

 6. LOS  “SANJUANES”, UNA FIESTA MUY “MASCULINA”: Es algo que no ha cambiado mucho, aunque se ha producido un acontecimiento llamativo, aunque sólo sea por la mera ruptura que ello tiene con la tradición, es que en 1991 aparece la primera y la única hasta la fecha, mujer-abanderada (María Fátima Encinal Martín). El machismo aún imperante en la sociedad, fortalecido en algunos pueblos, unido junto al carácter evidente masculino de las fiestas taurinas propició este hecho. Al parecer ahora durante los próximos cuatro años, este puesto será ocupado por mujeres, lo que ya a desatado algunas críticas en forma de caricaturas o escritos desde algunos sectores significativos, como por ejemplo la peña decano de las fiestas de San Juan: la Junta de Defensa (cuya opinión en torno a este tema ya se podría intuir en base a los estatutos donde no hay que olvidar que constantemente cuando se enumeran las condiciones imprescindibles para ser abanderado de la peña, siempre tienen el mismo esquema: “al hombre que no pierde la ocasión...; al hombre conocedor de las tradiciones...”). Quizás la peña “El 27”, en parte por su “casi” carácter exclusivista, y por encarnar una alternativa en la concepción de las fiestas a tenido varias “asombrerás”[22].    

La figura de la mujer hasta los años 90, ha sido muy escaso y restringido, ya que la figura de las Reinas y Damas de honor no tienen ninguna repercusión directa sobre las fiestas (ningún poder de decisión), y su papel se reduce a su mera presencia en unos lugares determinados, en días concretos.

 7. DE FIESTA LOCAL A INTERES TURISTICO: El año 1970, marca de alguna manera el arranque del desarrollo de las fiestas de San Juan con su nombramiento (y potenciado por D. Joaquín Hurtado Simón) primero como fiestas de interés turístico provincial y después nacional. Ello unido a un progresivo aumento en el presupuesto de las fiestas, ligado al desarrollo económico de la zona (y en general del país) ha hecho que las fiestas hayan crecido en los últimos años de manera espectacular, de los 4 millones y medio que se tenían en el 1982[23], a los casi 25 que se manejan hoy (en el 2001), ha habido un crecimiento bastante significativo, y en el apartado que más ha crecido, ha sido en los gastos destinados a la “remuneración de personal”, “actos culturales, deportivos y atracciones” o “propaganda” entre otros.

Con respecto a los gastos referidos a “actos culturales, deportivos y atracciones”, es donde se han producido los mayores aumentos, debido ello a la contratación de algún artista o grupo que resulta tan caro como la compra de todos los toros y cuya escasa rentabilidad está demostrada.

 8. TENDENCIA CRECIENTE DE AFLUENCIA: Los años de mayor afluencia a las fiestas de San Juan, según estimaciones de “Protección Civil”, son 1992 y 1997, en donde se llegaron a alcanzar cifras cercanas entre las 70.000 y 80.000 personas. A título personal diré que esta estimación es un tanto exagerada, porque un pueblo como Coria, que habitualmente tiene 15.000 habitantes no tiene infraestructuras paran dar cabida a casi 80.000, y en el recinto amurallado, es decir, en la parte antigua donde se corren los toros, no debe tener una cabida superior a las 40.000 personas, aspecto que incluso a llevado a plantearse al Ayuntamiento el tema de ampliar el recinto donde se desarrollan los encierros.

Un dato que confirma que en el año 1997, fue el de mayor asistencia a los sanjuanes es que la Juventud Cauriense, vendió 4.000 chapas, cifra récord, que se ha vuelto a alcanzar a día de hoy.     

No obstante lo que si esta comprobado, es que la década de los 90, ha supuesto un salto cuantitativo de afluencia en la fiesta de los sanjuanes, que si en el caso de 1992, se puede encuadrar dentro de la bonanza económica y el impulso, que a nivel general se siente en todo el país, como consecuencia de las Olimpiadas y la EXPO, en 1997, se volvieron a alcanzar esas cotas, manteniendo unos niveles importantes desde entonces.

Esta masiva afluencia de público foráneo ha provocado en bastantes casos conflictos con la gente del pueblo, precisamente una de las pocas veces que ha habido un altercado importante en la plaza (que se recuerde), ha sido en el 97, cuando una persona se puso a agredir y a insultar a gente que estaba allí esperando la salida del toro. Precisamente esta cada vez mayor heterogeneidad de la gente que asiste a los Sanjuanes, es la que ha producido por una parte un mayor desencanto entre un sector del pueblo cauriense que se retrae más a la hora de ir a los encierros porque  “el recinto está imposible”[24], y también se han cerrado puertas que antes estaban abiertas y tapado las rejas[25] de los balcones para evitar que la gente se suba.


ANEXOS

1.                   DOCUMENTOS:  

1.1. FUERO DE CORIA. Pgn 106. Apartado 401. De las carreras que son desacotadas.

            1.2. Estatutos Antiguos de la “JUNTA DE DEFENSA” (1959).

            1.3. Estatutos nuevos de la “JUNTA DE DEFENSA” (2000). 

            1.4. Programación “FERIAS Y FIESTAS en Coria (Cáceres)” (1936). 

            1.5. “Programa oficial  de fiestas y ferias Coria, Cáceres” (1965). 

            1.6. Actas municipales: “Festividad del Corpus” (1937). 

            1.7. Actas Municipales: “Fiestas de S. Juan y S. Pedro” (1944). 

            1.8. Cuentas del ejercicio de las fiestas de San Juan. 1982.

 

            TRANSCRIPCION DE LOS DOCUMENTOS: 

A) Transcripción del documento que recoge la suspensión de las fiestas en 1937 (Pleno Ordinario):

Festividad del Corpus: La corporación, ante la proximidad de la festividad del Corpus, acuerda por unanimidad asistir oficialmente a la procesión y demás actos religiosos del día e invitar a los mismos a las autoridades y personalidades de la localidad, siguiendo con todo la tradición de la religiosidad que fue honra de la ciudad según costumbre inveterada y que hubo de interrumpirse en época de triste recordación. Ahora bien, una atención a las circunstancias porque atraviesa la patria, se acuerda suspender todo lo referente a la tradicional fiesta de S. Juan y cuyos primeros acuerdos se tomaban el día del Corpus, según costumbres”.

 B) Transcripción del documento que incluye la reanudación de las fiestas en 1944 (Pleno Ordinario del 16 de Junio):

Fiestas de S. Juan y S. Pedro: Concedido la necesaria licencia para celebrar en este año la fiesta de toros de S. Juan según costumbre tradicional y estando próxima la feria de S. Pedro costaba en el caso de acordar lo conveniente con respecto a las partes que puedan ocasionar los festejos que se celebran y la propaganda de la feria. La corporación enterada de lo expuesto y después de larga deliberación acuerda por mayoría conceder la oportuna autorización a Sñor. Alcalde para que haga los gastos que sean necesarios dentro de la consignación presupuestaria para que tales festejos tengan la debida brillantez. Por los Sñres. F. Batueca y S. Pedro, se salvó su voto en el sentido de que dada la situación económica del Ayuntamiento no debían exceder los gastos aludidos de tres mil pesetas”.

 

2. ENTREVISTAS

           Entrevista a ANTONIO BALLESTEROS, concejal por el CDS (en la década de los 80), y abanderado del Ayuntamiento en las fiestas de 1980:

             Pregunta: ¿Cómo surgió la Junta de Defensa?

            Respuesta: Sobre los años 1915, o por ahí. Llega un momento en que el Ayuntamiento de Coria no tiene dinero para comprar un toro, que era lo que se hacía, y un grupo de gente de Coria, amantes de las fiestas, se reúnen, eran 10 o12, 15 como mucho, y se dedican a recoger el dinero, de todo el mundo, que en Coria en ese momento se dedicaban a la agricultura, pues estaba cada uno en sus huertas, o sus quehaceres, y con un burrito iban de huerta en huerta, de finca en finca buscando dinero, buscando apoyo, para sacar dinero. Pero  hubo un momento en que el Ayuntamiento antes de San Juan resolvió el problema económico que tenía, y ya no necesitaba el dinero, pero esta gente ya había recaudado lo suficiente como para gastárselo en el toro, y entonces lo que le dijeron al Ayuntamiento es que ellos compraban otro toro.

             Prg.: ¿Entonces cuantos días de fiesta eran, uno sólo?.

            Resp.: Entonces había un toro, y al día siguiente solía haber una capea, que la solía dar, por lo que yo conozco un ganadero que había aquí en Coria, que era D. José Zuarte, y que prestaba las vacas y demás; posteriormente las cosas fueron cambiando, siguieron haciéndolo, pero se interrumpió por lo de la guerra civil, y estuvo, hasta el año 1954, en que volvieron otra vez a rehacer la Junta de Defensa.

             Preg.: ¿Es decir, las fiestas cuando terminó la guerra civil volvieron a empezar otra vez?.

            Resp.: En el año1944, porque hubo un gobernador que curiosamente era de Coria que las prohibió. Aquello cayó muy mal, la gente se molestó muchísimo cuando ocurrió esto, pero también había que pensar que si había tanta hambre en esta zona, era un poco paradójico que el Ayuntamiento se gastara dinero en los toros. Esto no se le perdonó a D. Luciano Lopéz que fue el gobernador, pero visto las cosas desde esa perspectiva y una vez pasado el tiempo, es posible que tuviera razón en prohibirlas en aquellos momentos. A partir de los años 1954-55, tiene ya un local...y después ha continuado, se ha organizado de otra manera, y es una peña muy masiva, ya tiene mucha gente, cada cuatro años hay elecciones, se convoca una asamblea, y se elige al abanderado.

             Preg.: Con respecto a la Juventud Cauriense, ¿cuándo surgió?.

            Resp.: En el año 1960, me parece que fue. La primera fue la “Junta de Defensa”, después la “Juventud Cauriense”, y más tarde “El 27”, que fue en el año 1968. La aparición de “El 27”, se debe a un intento de ampliación de las fiestas, por entonces ya había tres días de toro, el 24: el toro del Ayuntamiento; el 25: el de la Junta de Defensa; y el 26: el de los industriales. Todas las industrias del pueblo ponían un dinero y compraban el toro del día 26. Posteriormente el Ayuntamiento una vez que estaban ya organizadas las cosas, se decidió que colaboraban con el libro de San Juan y el propio se hacía cargo del toro...que sería el toro del que después se hiciera cargo la Juventud Cauriense.

           Preg.: ¿Usted ha sido miembro de alguna de las peñas tradicionales?.

            Resp.: De la Junta de Defensa, sobre todo y de casi todos los años de las otras también, porque yo entiendo que se debe participar, otra cosa es que se organicen mejor o peor porque la de la “Juventud Cauriense”, me parece que el Ayuntamiento tendría que tomar cartas en el asunto y no jugar con la voluntad de las gentes...no me importar participar y colaborar económicamente, pero no es para que se vayan de juerga después si les sobra dinero. Debían de tener, lo mismo que la Junta de Defensa, un período después del cual se dieran las cuentas al final, como cualquiera de las peñas que se la da a sus socios.

             Preg.: Eso es lo que yo he leído en algunos libros de San Juan, que se les criticaba que no tuvieran ningún estatuto, ¿el 27, tampoco tiene ningún estatuto?.

            Resp.: Sí. Pero  en “El 27” todos los años el “asombrerao”, tiene que rendir cuentas ante una asamblea. Nosotros no le pusimos el nombre por distinguirnos de otras peñas, sino por distinguirlo de la figura del “abanderado”, que es uno: el del Ayuntamiento. Los demás debían de tener otro nombre porque la figura principal de las fiestas es la del “abanderado”, los demás son colaboradores. En esta peña la figura del “asombrerao”, es el que coordinaba las demás comisiones que tenían.

             Preg.: He leído por ahí algo de que se quería hacer una federación de peñas, ¿se llegó a hacer algo?.

            Resp.: No, nunca. Lo que pasa es que el Ayuntamiento suele contar con las peñas en la organización, sobre todo con las que tienen toro (las tres clásicas: “Junta de Defensa”, “27”, y “Juventud Cauriense”), porque las peñas que se han creado ahora, y que son tan particulares, que le restan asociados a estas otras, porque no se quieran pagar el dinero de la cuota y supongo que el Ayuntamiento algún día tendrá que tomar cartas en el asunto, y plantearse que las peñas que no den toro, o hacen alguna actividad a favor de las fiestas o van a tener que poner algún impuesto o alguna cosa así, y que este vaya a parar a las peñas que dan toro.

             Preg.: Y, ¿qué prestigio social cree que tiene el ser abanderado, “asombrerao”... porque hay mucha gente que quiere serlo?. Por ejemplo es curioso como cada año se presentan más grupos a la Juventud Cauriense, e igualmente curioso es su forma de elección, porque al tener igual un voto que otro, parece que consiste en ver quién lleva más gente para que le vote... ¿qué cree que empuja a eso?.

            Resp.: Hombre, en todos los pueblos, ser el mayordomo de la Virgen, o lo que sea, era algo que le gusta a la gente... prestigio, pues un abanderado es una persona que de alguna manera pasa a la historia de Coria, bien porque lo haga bien o mal...yo te digo que es bonito, por ejemplo en mi caso, es una de las satisfacciones que he tenido en mi vida, aunque reconozco que es una parida como la copa de un pino, no obstante, si yo tuviera que volver a ser abanderado, lo volvería a ser...

           Preg. : ...porque además es bonito que se le reconozca en su propio pueblo...

            Resp.: Claro, intentar organizar las cosas lo mejor posible, que salga bien, pero la responsabilidad del abanderado del Ayuntamiento es tremenda porque de ahí parte todo lo demás, y hay que estar pendiente de todo, no solamente de lo relacionado con el toro, sino también que las ambulancias estén en su sitio, que los obreros del Ayuntamiento esté, en el momento y el sitio adecuado... son muchas cosas, tener bien distribuida a la gente, etc.

             Preg.: Es precisamente por eso que la figura del Vigilante de Seguridad es cada vez más importante en las fiestas...

            Resp.: Todas estas cosas ayudan, pero es evidente que el último responsable es el abanderado. Esta “Protección Civil”, esta “Cruz Roja”...pero todos ellos están bajo las órdenes del Abanderado, que es quién coordina.

 Prg.: En cuanto al abanderado del Ayuntamiento, ¿cómo se elegía antes, se hacía igual que ahora?.

            Resp.: Sí, esto si ha sido siempre igual. Antes no se le llamaba “abanderado”, sino Alférez Mayor, y además es lógico, por lo siguiente: al Ayuntamiento le cuesta muchísimo dinero las fiestas de San Juan, y lo que menos cuesta son los toros; toda la organización de las fiestas es muy caro, y claro jugando con el dinero municipal, lógicamente debe de ser uno de dentro del Ayuntamiento el que sea responsable ante este de lo que pasa, porque sino cualquiera podría hacer lo quisiera.

           Preg.: ¿Cuales han sido las funciones del abanderado a lo largo del tiempo?, ¿se han mantenido o han variado?.

            Resp.: Si, sus funciones han sido siempre prácticamente las mismas. El abanderado es el organizador y responsable. De tal forma que en Coria en esos días yo creo que aunque la última autoridad es el Alcalde, en Coria desde siempre la figura del Abanderado anulaba al Alcalde. Ante cualquier problema que hay la gente acude al Abanderado y no al Alcalde, no solamente para cosas de las fiestas sino también de distinta índole, y hoy en día sigue siendo igual. En las fiestas en que yo fui abanderado, me ocurrió lo siguiente: estando en el primer día, y justo antes de que fuera a salir el primer encierro, me apareció un señor, diciendo que se le estaba inundando la casa, y yo le conteste “lo siento en el alma pero yo tengo a todo el pueblo a que salga el toro, y no puedo hacer nada ahora, mañana será otro día”. El pobre hombre ya no sabía que hacer, y tuve la suerte que apareció el fontanero del Ayuntamiento, y lo mande a que le cortara el agua por lo menos; y al día siguiente vino el hombre a darme las gracias. 

             Preg.: Recapitulando...inicialmente fue un solo día, que coincidía con el día de San Juan...

            Resp.: Primero fue un solo toro y una capea, luego viene la Junta de Defensa y pone otro toro, después son los industriales los que alargan las fiestas un día más, el 26, entonces la capea se va suprimiendo y se queda sólo el toro. Con la entrada de la peña “El 27”, se alarga otro día más las fiestas. Finalmente el Ayuntamiento, y como coincidía con un fin de semana y por no terminarlas en un Sábado, se ampliaron en aquellos años que coincidían, después ha seguido, ha seguido y algún día tendremos que parar porque sino vamos a tener toros hasta...

             Preg.: ¿Cree que se debe más a motivos económicos o de presión popular, de que la gente quiere más fiestas?.

            Resp.: Yo creo que es más por motivos económicos, pero por parte del Ayuntamiento sino de la hostelería de Coria, que presiona mucho en ese sentido, y cuanto más tiempo tengan mejor...hay que tener en cuente que en todos los pueblos acomodan las fiestas a fines de semana, y si llegan las fiestas justo hasta el fin de semana es un poco absurdo... porque en todo este “follón”, lo que menos cuesta son los toros.

             Preg.: ¿Cuánto puede valer un toro?.

            Resp.: Es como las puñaladas, depende porque hay toros que se compran por 400.000 pts y otros que se están comprando por 800.000 pts; depende de los caprichos o de la habilidad que tenga el abanderado de turno para saber comprar los toros.

             Preg.: Centrándonos en la figura del toro, he leído por ahí, que al principio, las fiestas de San Juan se lidiaba a un joven del pueblo...

Resp.: Es absurda, yo no sé quién se lo habrá podido inventar, yo creo y siempre lo he dicho, que el culto al toro ha pervivido por las razones que sea, pero que proviene del paganismo, del “toro nupcial”... y de ahí es de donde yo creo que ha venido esa leyenda, que no sé quién se habrá inventado, que en realidad es que los jóvenes que se iban a casar, iban a lancear el toro, para darle muerte y comerse los testículos, pero era en tiempo de antes del cristianismo...entonces se hable del toro como animal totémico, se comía lo que aquí llamamos las turmas, y así toda la potencia sexual, la fiera, etc.,  pasaba al hombre, y ese era el rito del toro nupcial y yo creo que de ahí viene lo del muchacho, que alguien cambió.

 Preg.: ¿Y lo de empapar las zapatillas de esparto en la sangre del toro?.

Resp.: Yo creo... creo que como en los años 40/50 y mediados 60, la verdad es que aquí había bastante hambre y necesidad, las zapatillas que se empleaban eran de esparto y duraban muy poco, se hacían unos agujeros enormes enseguida. ¿Qué ocurría?, que si mojabas las zapatillas en la sangre del toro y después, porque eso es lo que no se dice, restregabas las zapatillas en tierra, se te hacía una pasta muy dura, que por cierto cuando pasaba el tiempo con el calor, la grasa se putrefactaba, y olía a perros muertos, pero le duraba con un par de zapatillas para todo el verano. Y más que yo sepa, con respecto al toro, había uno de 1946, que compró la Junta de Defensa, no... tuvo que ser el Ayuntamiento, compró un buey herrado, que se llamaba “Pernales”, y lo trajo el dueño, unido al yugo, con una vaca y lo metió en el toril, quitándole antes el yugo. Y creo, que cuando salió aquello fue impresionante, no había quién parara delante de él... además era impresionante ver corriendo al buey, saltando chispas, cuando las herraduras rozaban con los cantos rodados de las calles. De todas maneras, el toro mítico de aquí de Coria, fue el “Descornao”, en 1919, de la ganadería de los Escudero de Navacerrada, aunque yo discrepo porque vinieron aquí en el 1921, y por lo tanto el toro este no pudo ser de ellos, y ese es el toro mítico por excelencia de Coria. Es el toro “Descornao” porque estuvo pegándole golpes a una pila de granito que había en el toril, y llegó a partirla por la mitad... y este es el toro mítico por excelencia en Coria...

 Preg.: No obstante, me refería más a la simbología que hay en torno al toro, y todo este tipo de prácticas...

Resp.: En realidad no se sabe nada a ciencia cierta, todo son apreciaciones que damos unos y otros. Unos sentarán cátedra, y otros no, aunque en realidad como te he dicho no se sabe nada, el documento más antiguo que hay referente a todo esto (refiriéndose a los toros y las fiestas) es una carta, contestación del Duque de Alba a un Alférez Mayor del 1615, o por ahí, en el que el pedía dinero, pero este que debía de ser un poco rácano no les dio ni un “perra”, y ese es el documento más antiguo que se tiene...se habla mucho de que el toro por las calles empezó porque hubo una batalla, del “Algodor”, entre Coria y Casillas, entre las tropas de Isabel La Católica y Juana la Beltraneja, por la corona de Castilla; entonces Coria se había puesto de parte de  Isabel La Católica, y que en honor a aquella batalla, que ganaron las tropas de Isabel...y que bueno...creo que si aquello fue cierto, se fuera a lancear un toro, como solían hacer los nobles, y este se debió de escapar, y el pueblo salió corriendo detrás del toro, y en ese momento estarían las puertas de las murallas cerradas, como consecuencia de que había habido una batalla...y al pueblo le gustó tanto, que podría haberse repetido...eso lo veo con más visos de verosimilitud, que otras muchas  historias que se han dicho... además tiene su lógica pues el pueblo pasaba de ser un mero espectador, en la plaza, a un participante. Yo desde luego, le doy la mayor importancia al toro por las calles, que es donde nos distinguimos nosotros de los demás.

 Preg.: Y con respecto a las acusaciones de crueldad que ha habido...como han influido sobre las fiestas, ¿usted ha visto prácticas crueles?.

Resp.: Yo creo que crueldad...no es crueldad. Yo pongo el ejemplo de que en Coria es muy típico que la gente, las mujeres que están en su casa desde los balcones le tiran agua al toro para refrescarlo, porque ve que el toro está cansado... eso quiere decir que quiere al toro, y eso aquí se hace con mucha frecuencia. Con respecto a los soplillos, los dardos... que son unos simples alfileres que alguna vez algunos se los han clavado sin querer, al cruzarse por delante del toro, y ni se ha enterado... Y lo de los garrotes, es normal en cualquier ganadería, que la gente lleve sus palos para acuciar al ganado para que entrara en un sitio u otro, y eso es lo que pasaba antes aquí, y por lo tanto era muy normal que la gente llevara callado, que por otra parte era muy peligroso porque podías tropezabas y te podías caer, pero es que la gente también las utilizaba para subirse a las rejas y si no era muy alta esta con el callado se engancha al balcón y entonces gateaba hasta este, que también tenía su porqué...

 Preg.: Por lo que he podido leer desde la Junta de Defensa también se hacía mención a esto, y se lo consideraba un acto de cobardía, en vez de correrlo y enfrentarse a él realmente...

Resp.: Hombre, crueldad en unos ambientes tan distendidos como estos, siempre por desgracia hay gente que se sobrepasa, pero eso como las manifestaciones, vas reivindicando una cosa y a lo mejor hay muy pocos que porque sean así, porque vayan pagados, o por lo que sea te destrozan la manifestación y el 90%, queda malparado por un 10%, que esta metiendo la pata...eso también pasa aquí. Gracias a Dios, cada vez hay menos, y la mayoría de la gente que esta en la calle automáticamente recrimina y llama la atención... se le pica a un toro porque esta muy parado, pero no por hacerle daño al toro, si este se mueve a nadie se le ocurre picarlo...

 Preg.: Y no piensa que últimamente está habiendo una saturación de gente de fuera, que viene a las fiestas de “San Juan”, que es más peligroso ya la gente que el propio toro...     

Resp.: Sí, ciertamente...cuando fui yo abanderado en 1980, ya nos planteábamos la cuestión de ampliar un poco el recinto, porque vemos que el recinto es el que es siempre, y el número de gente cada vez es mayor, y encima hemos tenido, la buena-mala suerte, de que nos han hecho una propaganda gratis tremenda, con lo de las acusaciones de crueldad y demás. Hay que reconocer que te puede molestar un poco la cosa pero la verdad es que han hecho una propaganda tremenda a las fiestas de “San Juan”. Los primeros fueron unos canadienses cuando no se veían por aquí ni una cámara de fotos, pero la más célebre fue una inglesa (Vicky More), que encima le cogió el toro a la pobre. Además reflejan sólo unos momentos y no la fiesta en su totalidad, muestran el desolladero, pero eso no son las fiestas, es una parte que tiene que ser necesaria si se quiere aprovechar la carne del toro... no es crueldad gratuita.

 Preg.: En todo caso, yo como opinión personal creo que son más crueles las corridas de toros que la suelta de esto por un recinto donde se le da la oportunidad de defenderse...

Resp.: Para mí lo bonito, y la filosofía de la fiesta de “San Juan”, es que el toro hace lo que quiere, y el hombre hace lo que quiere. De todas maneras, no se hasta que punto es más feliz, el señor que esta agarrado a una reja que con el miedo no es capaz de soltarse, y que está continuamente mirando por si el toro viene, que el chaval que está al lado del toro tranquilamente, porque al fin y al cabo el hombre vive de las emociones fuertes, por eso no sabría decirte quien se lo está pasando mejor si el de la reja o de al lado del toro...cada cual vive las fiestas a su manera, esto si que es democrático...

 Preg.: Además de la publicidad que se le hizo con el tema de los maltratos, también se le declaró fiesta de interés turístico, ¿sobre que año fue eso?.

Resp.: Pues debió ser, en el 1970. Aquí a raíz del reportaje de los canadienses prohibieron los soplillos, las “salidas”, y como mal menor porque querían suprimir las fiestas, cuando era ministro de la gobernación D. Camilo Alonso Vega. Así se le dio la estocada de muerte a la “salida”, porque ya no se ha seguido con la tradición y la gente no se pone a la salida, si no lo hubieran prohibido, yo estoy seguro de que aquello hubiera continuado.

 Preg.: ¿Han cambiado mucho las fiestas?.

Resp.: Lo que es evidente es que se han ido adaptando a los tiempos, la forma de traer los toros, el vallado, la afluencia de la gente, etc.  son las necesidades...

 Preg.: Y la figura de la “Reina de las fiestas”, ¿cuando aparecen?.

Resp.: Me parece que fue en el año 1965, igual que el toro por las noches que fue en el año 1964, antes hasta por la tarde no había nada.

 Preg.: Entonces lo del encierro por las noches tuvo su momento concreto, por lo que me acaba de decir...

Resp.: Antes venía el toro se encerraba y hasta por la tarde no había nada. Lo que pasa es que los mozos con ganas de divertirse rompían el encierro (cuando antes traían al toro por las noches a través de la ciudad), y había veces que no lo encerraban hasta las siete. La gente se empezó a aburrir de acudir al encierro de por la tarde y el Ayuntamiento creyó oportuno dar un toro después del encierro, y así a seguido... yo no soy partidario de los horarios que tiene los encierros aquí porque parten la noche entera; además hay mucha gente, y gracias a Dios cada vez habrá más gente que tiene que trabajar esos días. Personalmente, yo los pondría a primera hora, por ejemplo a las seis de la mañana, y la gente que tuviera que ir a las ocho a trabajar, no privarlos de que pudieran ver el toro...ya que de por sí es una faena que tengan que trabajar mientras que los demás descansamos.

 

Extractos de la entrevista a JESUS GARCIA MONTERO, 67 años, jubilado (funcionario del Ayuntamiento), encargado de matar al toro más de veinte años.

 EL COMIENZO DE LAS FIESTAS: “Viene al parecer de la época feudal, cuando los nobles lanceaban un toro. Un día este se les escapó, saliendo el pueblo tras él. De esta manera al estar el toro por las calles participó todo el pueblo, pasándoselo en grande y quedando muy conforme. Así fue como se instituyó más o menos que todos los años se celebraran esas fiestas entre los caballeros feudales, y un día lo dedicaban a soltar un toro para que corriera por el recinto amurallado. Y así fue como empezó... bueno o dicen que empezó.” 

LA JUNTA DE DEFENSA: “La  Junta de Defensa aparece debido a que había antes sólo un toro, y había años en que el alcalde no tenía dinero para el toro y entonces, aparece un grupo de señores que tenían dinero... yo recuerdo que en casa de mi abuelo comentaban, de que allí tenían unas actas y otras cosas, y recuerdo haberlo visto, pero que hoy ha desaparecido, porque yo lo he buscado y no lo he encontrado. Y era única y exclusivamente, aquellos en que había toro, había una Junta de Defensa, que impedían que este desapareciera, y daban un toro. No era una peña para esto o lo otro, si había toro, no intervenían... actuaban de que se reunían, hacían alguna comilona juntos, de que tenían un bar determinado en el que se reunían, que era el bar de mi abuelo, y allí se reunían, por ejemplo D. Eliseo, que era el médico... gente que podía decir más o menos, vamos a poner un dinero para comprar un toro...

Luego ya ocurrió una cosa, posteriormente también tiraban de los industriales, que eran prácticamente los carniceros, porque industriales fuera de los carniceros, y algunos así había pocos. A lo mejor había un comercio de comestibles, o los zapateros, que aunque se les pudiera considerar industriales no contribuían... los que contribuían eran los carniceros, y el motivo era que ellos compraban una res, y veían aveces algún toro bravo, no de alguna ganadería brava, ni nada por el estilo, sino que había toros de estos “moruchos”, que eran los toros que se toreaban aquí entonces, que eran toros con mucho genio, pero no tenían casta, no se dejaban agarrar de nadie y tenían muy mala intención... y estos toros, a lo mejor los veían en alguna finca. Iba a él, se lo pagaban, y luego lo vendían, y la diferencia era muy poca, así de esa manera contribuían ellos porque habían vendido la carne y habían recuperado a lo mejor el 60 o 70% del valor del toro... entonces con un poco que pusieran ellos, otro poco que pusiera el Ayuntamiento y lo que sacaran de la venta de la carne, ya podían pagar el toro... luego ya empezaron a hacerse dos toros en vez de uno, y de esos dos toros, uno normalmente lo pagaban los industriales, pero toro sólo hubo uno... y en el año 60, que fue cuando empece a matar los toro había nada más que tres... si aquí no había peñas, ni de la Junta de Defensa, esta fue bastantes años después de que empezó a haber toro, y nadie se acordó de la junta de Defensa, ni nadie sabía nada, sino alguien mayor que s e acordó de la Junta de Defensa... y creo que el “carterino” (refiriéndose a J. Clemente Gutiérrez), el abuelo de Josechu fue el primer abanderado de la Junta de Defensa, que junto a otros empezaron a hacer socios... los primeros años compraron un toro, después se hacían partes con la carne del toro y se repartía entre los socios, a lo mejor si había doscientos socios pues se hacían doscientas partes de carnes en el matadero, yo he ido allí a por la carne por ejemplo, porque he sido de la junta de Defensa de toda la vida.

Por lo tanto la Junta de Defensa empezó mucho después pero en un sentido muy distinto, y fue la primera que empezó, después aparecieron otras: la juventud cauriense, la peña del “TBO”, la peña del “ZOO”... pero esto fue de otra manera”. 

LA JUVENTUD CAURIENSE: “Creo que es posterior al 1965(...). En la Juventud Cauriense no hay control, hasta el punto que el Ayuntamiento quiso una de las veces, que se hiciera un control, porque había veces que llegaba la hora de pagar, y no podían... se ha dado el caso, porque concretamente era yo el interventor y era el que tenía que pagar la tarifa, fue entonces cuando se intento que el “Interventor” interviniera en el tema y que todas las gestiones se hicieran con facturas (...). De modo que hay algunas directivas que unos años han quedado dinero, otros que han dejado trampas, y eso es lo que ocurre. En esta peña he visto yo a la directiva, un grupo de cinco, seis, siete u ocho, porque eran muy grandes de estar todas la tardes en los merenderos en los Sanjuanes y después de los Sanjuanes, y luego haberse ido a Pamplona a los “Sanfermines”, y tal con dinero de ahí, y luego llegar a la hora de pagar y no tener dinero y una de las veces el Ayuntamiento tuvo que pagar 160.000 ptas. Las cuentas no están fiscalizadas y si hay gente con buena fe, lo hace bien y si han sobrado 100.000 ptas quedan para la próxima junta directiva, al año siguiente... y luego hay otras que quedan el huevo para los que vengan detrás”. 

APARICIÓN DE LAS PEÑAS: “Yo recuerdo que cuando no había peñas ninguna, nosotros sin querer hicimos una peña. Un día estábamos en las vísperas de San Juan... y como aquí las fiestas de San Juan eran menos días: dos o tres. Pero en esos días no se iba a acostar nadie, no como ahora que la juventud se tira todo el día acostada, para luego por la noche salir como un fin de semana.

Lo único que hay toros por las tardes, porque a mediodía por ahí en el “chateo”, no ves más que a partidas de gente mayor como nosotros, que seguimos... y nos dan, y no vamos a comer, o vamos a comer a un sitio determinado que ya nos tienen preparado allí a las cinco, a las seis o a las siete de la tarde comemos...pero la juventud es salir a las doce y hasta las siete de la mañana. Aquí los Sanjuanes eran continuos, mañanas, tardes y noches, y algunos tenían que irse a trabajar por las mañanas, y se iban sin haber dormido, hacían alguna cosilla, en el campo que era donde se trabajaba y continuaban, ya que cuando se acababan, se acababan. Antes yo recuerdo que el sistema, como era no ir a comer a casa, ni a cenar, ni nada, pues yo que sé había algunos que a lo mejor ni comían en dos o tres días o comían por ahí donde podían (...).

            Nosotros a lo mejor empezábamos por la mañana, íbamos a tomar unos vinos, a alguna capea, si había por la mañana, que antes solía haber, pero de vacas, y después se iba un poco de marcha por los bares que había y después íbamos a un bar a comer”.           

“LA SALIDA”: “Eran tiempos en que aquí el toro no estaba en la plaza ni diez minutos, no paraban, era nada más abrir el toril, se ponía la gente a la salida, normalmente los mozos cuando entraban en quintas, o un poco antes, y entonces hacían una banderilla a la novia, muy bonita, muy engalanada, que era así como redonda como los farolillos de las fiestas, que era un palo con una puya, decorada... y se ponían a la salida, en torno a treinta o cuarenta personas...Según salía el toro, que uno estaba allí sin defensa de ningún tipo, le iban poniendo estas banderillas... En cuanto salía el toro a la plaza y daba un par de vueltas, pegando saltos, engalanado, precioso...empezaba la gente a silbar para que tocaran la campanada y saliera el toro de la plaza a las calles... lo bonito era que llegaban todos los que se iban a poner en la salida, antes de salir el toro, formaban dos filas y daban una vuelta a la plaza, la gente les aplaudía, y luego cuando tocaban la tercera campanada que era cuando iba a salir el toro, constituían las filas....”.


Notas:


[1] Apartado redactado, a partir del articulo “San Juan. Fiesta milenaria” (J. Mª Alvarez Pereira), publica en el libro de las fiestas de 1999.

[2] Incluido en el ANEXO.

[3] En palabras de Antonio Ballesteros, Abanderado de las fiestas en 1980 por el  CDS.

Extracto de la entrevista transcrita en el Anexo.

[4] Segunda Dama de Honor en las fiestas de San Juan 1999 (el resto de citas de este apartado corresponde a una entrevista que le fue realizada, aunque no esta transcrita en el ANEXO).

[5] Las chapas en peñas como la Junta de Defensa, Juventud Cauriense y “el 27”, son la garantía de que las personas que las llevan han pagado su cuota y son socios de la peña.

[6] Tanto el ponche como las perronillas (aunque esta no es quizás tan propia porque son un alimento característico de toda la zona) tienen una gran  tradición dentro de las fiestas de San Juan, fundamentalmente el ponche que como algunos libros recogen sitúan en 1715 su origen.

[7] Ambos incluidos dentro del ANEXO, en el apartado DOCUMENTOS.

[8] Algunos años la irresponsabilidad ha llegado a realizar gastos incontrolados y a la imposibilidad de poder pagar el toro, ante lo cual ha tenido que hacerse cargo el Ayuntamiento de sus pagos. En otras ocasiones se ha criticado que se haya gastado el dinero en cenas o fiestas, en vez de guardarse el dinero para el año siguiente. 

[9] Normalmente es ponche, aunque hoy en día también se “pinchan” barriles de cerveza.

[10]Coria, tiene en el pueblo vettón un claro antepasado. Este fue de los pueblos que poblaron el interior de la Península , el que más utilizaba al toro como elemento de ocio y con afán lúdico.

[11] Formó parte de la directiva de la Juventud Cauriense en 1997. Actualmente esta desarrollando un proyecto de investigación sobre las fiestas de San Juan, becado por el Ayuntamiento de Coria.

[12] J. García Montero ha sido hasta hace poco la persona encargado de matar al toro, actividad que ha desarrollado durante cerca de veinte años. Extracto de la entrevista transcrita en el ANEXO.

[13] Extraído del artículo “Solsticio de verano” (J. María Alvarez Pereira), publicado en el libro de San Juan del año 1994.

 [14] Extracto de la entrevista transcrita en el ANEXO.

  [15] Siendo estas representativas, es decir, que estas ferias de ganado se han celebrado en muchos años, no siendo respetado siempre la duración de las mismas. Hoy en día queda encuadrada en el último día de las fiestas: el 29, y con una importancia menor de la que tuvo en otros tiempos, por ejemplo los dos años mencionados anteriormente. Programas incluidos en el ANEXO.

[16] Las páginas de las actas municipales donde se recogían tales disposiciones están incluidas en el ANEXO, acompañadas de su transcripción debido a los problemas de legibilidad de dichos documentos.

[17] No se tiene un dato exacto, porque la creación de la Juventud Cauriense, no coincide con la aparición de su primer abanderado, ni con la del comienzo de su aportación de un toro a las fiestas. Se establece el comienzo de esta década (60), como fecha representativa (con un margen de error de dos o tres años).

[18] Un ejemplo reciente lo tenemos en las fiestas del año pasado, en que se puso un toro más ante el descontento generalizado de la gente con respecto a los toros, una de las frases que más circulaban entre la gente es que “los toros de este año se han comprado al peso”.

[19] En 1928, en plena dictadura de Primo de Rivera, se promulgo una real orden que prohibía las fiestas de toros tradicionales, que también afectaba a los Sanjuanes. El alcalde Bernabé Gutiérrez Clemente, viendo que la situación se tornaba insostenible (la gente arrojo piedras a los guardias civiles que custodiaban el Ayuntamiento, y llego hasta las mismas instancias donde se encontraba este), se vio obligado a autorizarlos, presentando al día siguiente su dimisión.

[20] Extracto de la entrevista transcrita en el ANEXO.

[21] El Abanderado de las pasadas fiestas, fue el propio alcalde, el señor D. Antonio Mora Cabello, que aunque ha vivido gran parte de su vida en Coria, no ha nacido en el pueblo.

[22] Concretamente tres: Mª Carmen Clemente (1985), Mª Dolores de los Santos (1991) y Asunción Pizarro Ruiz (1998).

[23] Tal y como se puede ver en las cuentas de las fiestas referidas al año 1982, presentadas en el ANEXO.

[24] Al igual que en otros lugares de atracción turística, en Coria por estas fechas también se da el caso que los originarios del lugar ante la avalancha de gente (o turistas), que vienen de fuera, en vez de enfrentarse a ellos u originar conflictos, suele apartarse o retirarse del lugar en cuestión: el recinto amurallado, en nuestro caso. Fundamentalmente en personas mayores que no están dispuestas a pasar agobios y que señalan que “el peligro esta en la gente, no en el toro”.

[25] Antiguamente muchas puertas de casas del recinto y de la zona del encierro estaban abiertas para que los corredores pudieran esquivar o esconderse del toro, pero dados los abusos que se han cometido (fundamentalmente gente de fuera), la mayor parte de la gente opta por cerrar las puertas, y por tapar con paneles de madera las rejas de los balcones para que no se suba la gente.

 

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