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| Museo Cárcel Real | |
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Coria (Cáceres, España), del 23 al 29 de junio de 2005 |
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SELECCIÓN de ARTÍCULOS del LIBRO del AYUNTAMIENTO |
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Museo CÁRCEL REAL |
Desde aquí queremos hacer un resumen a modo de reseña de los principales asuntos sobre los que estas exposiciones se han acercado a la fiesta cauriense. En la primera edición de esta exposición, se hizo una visión general de la Fiesta, y por ejemplo se contaba como surge la figura del Abanderado: Desde épocas muy antiguas, el ayuntamiento nombraba al responsable o responsables de las fiestas de San Juan. Aunque el primer “abanderado” que los documentos nos han dado a conocer es de 1560, Francisco Carrasco, la fórmula para la elección de dicha persona redactada en 1747, nos parece digna de reproducción: “ En esta Ziudad se acordo por los Señores que la componen que respecto de estar Prosima la festividad del Señor Sn Juan, y ser constumbre en esta Ziudad el tener fiesta de Toros, y asi mismo auer Comisario, para que cuide, y organizare dicha funzion que el sr. Dn. Pedro Joseph Alonso de Castañeda Comissario nombrado por esta Il. Ziudad para ello cuide de lo que sea nezesario a dicha fiesta de Toros, procurando, con todo cuidado, aiga Capea, para que se Corra en la Plaza y asimismo, cuide y asista a la Composizion de las paredes, y puerta del Toril, Varreras, y que para la funzion aiga refresco como es constumbres.” En la actualidad, y
desde 1859, el abanderado es elegido de entre los miembros de las
diferentes corporaciones municipales, y continua siendo el encargado
de preparar todo lo relativo a las fiestas de San Juan. Pero no solamente nos centramos en la figura emblemática de la fiesta, también en su principal protagonista, el toro: Corresponde a los abanderados y a los responsables de las peñas y del ayuntamiento la labor de elegir los toros. A pesar de que no se puede hablar de un prototipo de toro, si se pueden señalar algunas características que son más apropiadas para nuestras fiestas. La presencia del toro y su integridad, son la norma fundamental que todo coriano desea. Otros matices como que el toro no esté pasado de kilos, que tenga pezuñas duras, gran resistencia, etc. constituyen la garantía del buen juego del animal, verdadero protagonista de la fiesta. Varias son las ganaderías que han pasado por los sanjuanes, pero de entre ellas, los toros de Sánchez Maza siempre han sido muy apreciados. La historia nos ha dejado nombres de toros que han saltado a la fama por varios motivos. El ya mítico “Descornao”, aunque su verdadero nombre era “Resellao”, “... pozo inagotable de anécdota y leyenda”, que escribía el cronista, corrido el 24 de junio de 1919. O aquel toro de Pérez-Tabernero cuya fiereza no acobardó a los mozos ávidos de fiestas en 1945, y que una vez hecho dueño de la plaza, sus ansias de libertad le llevaron a derribar dos portonas. O el toro que en 1979 se fue creciendo poco a poco hasta acabar siendo uno de los mejores de la década. O los Cobaleda que trajo el abanderado Calixto García en 1983, que causaron pavor debido a su casta y bravura. O ya en nuestra década el toro apodado “Astronauta”, que haciendo honor a su sobrenombre, subió hasta el segundo piso de un edificio, causando estupor entre las gentes que allí se encontraban viendo el encierro. Pero las diferentes exposiciones trataron también temas que tradicionalmente habían pasado a un segundo plano, pero que sin los cuales esta fiesta perdería su encanto. Estos personajes que acapararon la atención de las exposiciones fueron los niños y el papel de la mujer en las fiestas sanjuaneras: Es costumbre infantil
imitar todo lo que hacen los mayores, y en lo que concierne a los
sanjuanes no podía ser menos. A partir de la romería los chicos de Coria empiezan a sentir que la fiesta se acerca y el juego del toro en la calle se convierte, desde muy antiguo, en su pasatiempo preferido. Un juego simple pero lleno de tradición y simbología. El juego comienza con la frase “que salga el toro valiente” y se reproduce en el mismo escenario que los mayores el desarrollo de la fiesta. Uno de los niños, que representa al toro, porta unos viejos cuernos unidos con un palo, y al igual que éste se siente protagonista de la tradición. Los demás, a buscar refugio en las rejas y puertas de las calles del recinto. Otros entretenimientos infantiles durante las fiestas eran los pucheros, cucañas, carreras de saco y demás juegos tradicionales extremeños, así como la célebre marioneta “chupagrifos” que la década de los 70 esperaban impacientemente los niños corianos. Ya en época más reciente, los encierros infantiles comienzan a celebrarse para deleite de los más pequeños. En unas fiestas como las de San Juan, se alude casi siempre al papel de los mozos corianos, a su valentía, su desafiante gallardía, su virilidad, y otra serie de cualidades que van unidas al rito de la muerte del toro. A la mujer no se le ha dado, a lo largo de la historia, ningún papel en el desarrollo de las fiestas. Hoy por hoy, la valentía de la mujer cauriense está tan demostrada como la de los hombres, y en las calles y plazas se ven cada vez más “mozas” disfrutando del toro en su máxima expresión. Además, la mujer participa tradicionalmente en otros ámbitos de la fiesta, que sin ser estrictamente taurinos, sería imposible entenderla en todos sus sentidos. La confección de los pañuelos, divisas, insignias y demás prendas bordadas, la elaboración de los dulces tradicionales, del ponche, y como no, su belleza, que aporta la nota de dulzura y de pasión a esta vorágine sanjuanera. Todo ello está en manos de la mujer coriana. A esto, hay que añadir la cada vez más creciente participación en cargos de responsabilidad como abanderadas y responsables de peñas. Es imposible comprender las fiestas de San Juan sin la participación de todos los caurienses, de Ellos y de Ellas. Los visitantes guardan sin duda gratos recuerdos de estas exposiciones. Muchos se quedaron sorprendidos con la instalación del 2001, donde un toro asomaba su testuz saliendo del cajón en una de las celdas fuertes, o el montaje de la plaza, con sus talanqueras y su arena, muy realista, que transportaba al visitante hasta otras épocas. La organización de estas exposiciones no habría sido posible sin el entusiasmo y buen hacer de las personas que componen las diferentes comisiones encargadas de su organización, y como no, sin la colaboración de todos los corianos y corianas. |