FIESTAS de SAN JUAN 2005. Cartel anunciador

FIESTAS DE SAN JUAN
  2005 
Fiestas de Interés Turístico
(documentadas desde el s. XIII)
el libro del ayuntamiento:
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Normativa Taurina Popular

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Coria (Cáceres, España), del 23 al 29 de junio de 2005

 

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NORMATIVA Taurina POPULAR

 
 
 
NORMATIVA TAURINA POPULAR:
 TRADICIÓN, SEGURIDAD Y PROTECCIÓN ANIMAL
 
 
Desde que la Comunidad de Navarra publicara su Reglamento de Espectáculos Taurinos allá por 1992, prácticamente cada año, han ido apareciendo nuevos reglamentos o nueva normativa taurina en distintas  Comunidades Autónomas.
 
En la actualidad son nueve las Autonomías con reglamentación propia en materia de Espectáculos taurinos populares, siendo Andalucía, la última en incorporarse a la regulación taurina popular, concretamente en el año 2003.
 
Otras comunidades, como es el caso de Cantabria, han publicado ordenes o decretos que regulan determinados festejos o aspectos de su fiesta, y nuestra comunidad, Extremadura, trabaja en la actualidad en la elaboración de su reglamento, el cual, será de aplicación en la fiesta del Toro de San Juan.
 
Buen momento este por tanto, para preocuparnos de que la lidia singular, de que el tipo de toro y otras particularidades de Coria, queden reflejadas adecuadamente en la futura normativa.
Los Reglamentos publicados tienen como objeto la regulación de los espectáculos taurinos de carácter popular, y en general, todos ellos  contemplan tres principios básicos: El respeto a las tradiciones locales, la seguridad de las personas y la protección de los animales.
 
Del respeto a las tradiciones
Está mas que documentada la tradición centenaria de la celebración del toro de San Juan. Ahora bien, discutir sobre lo que es o no tradicional, en la lidia del toro de Coria o de cualquier otro espectáculo taurino popular, se presta, a variadas y peregrinas argumentaciones.
Lo que si parece claro, como en todos los ámbitos de la vida, es que la fiesta ha evolucionado y, de que manera en los últimos años.
Me atrevo con humildad  a preguntar: ¿Es tradicional el vallado y las talanqueras metálicas que limitan el recorrido?; ¿Y la lidia de trece toros?; ¿Y la forma de andar de los participantes delante del animal? ; ¿Y los encierros diarios matinales?;  ¿Y la lidia de  dos toros la tarde de San Juan?. Pues parece que con los datos de que disponemos esto no fué así en los orígenes, pero lo realmente importante es que sigue manteniéndose la esencia de la Fiesta.
Entonces, ¿Que debemos trasmitir como tradicional a las generaciones venideras?; ¿solamente el fondo?, es decir, la emoción de correr los toros, o ¿también los detalles?.
Imaginemos que la última innovación de lidiar dos toros el día de San Juan arraigase y  se celebrase en los próximos 25 años; ¿Comenzaríamos entonces a defender la tradición de lo que hoy es novedoso?; ¿a partir de que fecha del pasado se considera algo como tradicional?; ¿Varios años?; ¿Décadas?; ¿Siglos quizá?.
Son y han sido las novedades que cuajan, las aceptadas mayoritariamente unas veces y las impuestas otras, las que han marcado y seguirán marcando la evolución de los Sanjuanes; pero también las regulaciones, restricciones y prohibiciones normativas afectan a lo que siempre fue considerado como tradicional.
En definitiva, pretendo desembocar en que, la evolución es inevitable, y parece que en breve plazo, este proceso continuo de adaptación y transformación de la fiesta del toro, será encauzado en el marco de la futura normativa taurina autonómica.
Algunos reglamentos ya publicados, como el de Castilla y León o Andalucía entre otros, contemplan la posibilidad de registrar como Tradicionales determinados espectáculos si cumplen una serie de requisitos, o bien, se les exime directamente del cumplimiento de determinados artículos de la norma por ser festejos con características especiales de antiguedad, tradición o arraigo social.
Supongo que el toro de Coria reúne con creces  las exigencias pertinentes; pero, ¿no sería de interés que quienes viven la fiesta, representados en un consejo del toro de San Juan, velaran por los intereses de este espectáculo ancestral?
 
De la seguridad de las personas
Parece lógico que,  organizadores y responsables de seguridad, se marquen como objetivo, reducir al mínimo posible el número de incidentes en el recinto del toro.
Pero, ¿hasta donde pueden modificarse los vallados y talanqueras?; ¿Cuantos puntos de atención medica se consideran suficientes?; ¿Qué cantidad de recursos humanos deben trabajar en seguridad?.
Recuerdo las magnificas exposiciónes de los ponentes que participaron en la mesa redonda denominada, “La seguridad en el recorrido del toro”, durante las pasadas Jornadas Técnicas del Toro de San Juan. Representantes de los servicios médicos, de protección civil, de policía local y el abanderado, desgranaron con detalle, los planes de seguridad, la evacuación de heridos, la asistencia médica y el funcionamiento de las infraestructuras ante alguna incidencia. No me cabe la menor duda de que todo se puede mejorar, pero  a juzgar por la opinión de otros ponentes invitados, procedentes de otras regiones, podemos felicitarnos por el nivel alcanzado en esta materia.
A pesar de todo ello, el riesgo de sufrir una cornada, nos guste o no , es uno de los elementos esenciales que hacen que la fiesta se mantenga viva y saludable. Cuando llega el percance todos los medios parecen insuficientes, por eso comparto la preocupación permanente de los responsables sanitarios y de seguridad para que la evacuación sea inmediata y la primera atención médica lo mas adecuada posible
Los seguros, la asistencia sanitaria, las características de los vallados y otros aspectos de importancia en materia de seguridad,  también son variables en función de la Comunidad Autónoma donde se celebre  el espectáculo. El reglamento de la  comunidad de Madrid, es uno de los mas exigentes  en este apartado, obligando a suscribir seguros de accidentes para participantes, colaboradores voluntarios y demás intervinientes y, un seguro de responsabilidad civil para espectadores, terceras personas y bienes.
Por otra parte, nuestra sociedad es capaz de digerir la muerte de miles de personas, jóvenes en la mayoría de los casos, en accidentes de tráfico ocurridos en los desplazamientos realizados por motivos de ocio, o de copas, y sin embargo, se rasga las vestiduras cuando un toro da una cornada mortal a un corredor en alguno de los miles de festejos populares que se celebran anualmente en nuestra geografía.
Supongo que la comparación puede parecer absurda, pero quien entra al recinto del toro lo hace por decisión propia y sabe del riesgo que corre; sin embargo, quien entra en la carretera participa sin previo aviso en un juego parecido a la ruleta rusa.
¿No será que la fiesta bárbara es la de la carretera los fines de semana?.
 
De la Protección de los animales
Si el bienestar lo entendemos como una medida de la adaptación de los animales a su medio ambiente, debemos reconocer que la ausencia absoluta de sufrimiento durante la lidia no es posible. El sistema nervioso del toro está sumamente afinado por la selección de la bravura; su temperamento es tan excitable que, ante el menor estímulo, desencadena  de forma refleja una reacción de estres.
Hace ya algunas décadas que dejó de realizarse el desjarretado, (corte del tendón) de los toros durante su lidia,  práctica que difícilmente podría entenderse en la actualidad; como tampoco se acepta hoy, la colocación de banderillas en determinadas zonas vitales de la anatomía del animal, o el sometimiento a maltrato gratuito del mismo.
Quizá debamos adelantarnos a los acontecimientos antes de que nos desborden, o nos vengan impuestos, y velar por la integridad del toro; por mantenerlo libre de cualquier tipo de injuria que no sea el agotamiento físico y psíquico consustanciales al desarrollo de la lidia; por acortar cuando sea de sentido común, la duración de la misma y por desaprobar cualquier tipo de maltrato que no sea el estrictamente necesario para el normal desarrollo del festejo.
De esta forma, evitaremos dar argumentos a quienes no sienten, ni entienden, el arraigo tan profundo de este tipo de manifestación cultural; pero que sin embargo, toleran o al menos no se manifiestan de la misma forma, en contra del maltrato a que se someten otros animales.
No son frecuentes las campañas en favor de la liberación de las gallinas enjauladas o de las cochinas encadenadas, o de la masacre indiscriminada de ratas y cucarachas. ¿O es que alguien piensa que no sufren?; ¿No será que presenta un menor tirón mediático el sufrimiento de un pollo durante toda su vida que el de un toro en unos minutos? ; ¿No será que esta y otras formas de encarcelamiento de los animales se realizan por puros criterios económicos y de competitividad de nuestra propia sociedad?; ¿Es acaso mas noble el maltrato animal por dinero que por satisfacer las necesidades ancestrales de riesgo y emoción ante otro ser vivo mucho mas poderoso?
La fiesta del toro de Coria tiene suficiente entidad, arraigo, tradición, infraestructuras y medidas de seguridad como para lidiar un toro con edad e integridad. Y por aquí comienza el bienestar animal, por la intangibilidad del mismo, ¿O quizá es que mermar al contrario antes de la pelea debemos considerarlo lícito?. Mutilar sus defensas es humillarlo, es disminuir su potencial ofensivo ante una espiral de recortadores y corredores, que se crecen, cuando no hay trapío estático o dinámico.
Si es verdad que el espectáculo taurino está enfermo, una de las causas fundamentales es la ausencia de emoción. No deberíamos privar al espectáculo tradicional de esa emoción que falta en las plazas de toros. Ahora bien, debemos ser conscientes de que semejante situación de riesgo exige también las máximas medidas de seguridad y de cobertura cuando llegen las inevitables y necesarias indemnizaciones.
En la era de la democracia, de las libertades y derechos individuales y de la explosión normativa, entiendo que este tipo de espectáculos deben ser sometidos a unas normas que encaucen su proceso evolutivo. Como entiendo también que, la creación de un Consejo asesor del toro de San Juan, permitiría al pueblo velar  por el devenir de su fiesta, perpetuando la esencia de la misma y actuando como garante ante el tumulto de condicionantes que depara el futuro.
Por todo lo anteriormente expuesto y recogiendo algunas de  las conclusiones de las pasadas Jornadas Técnicas; el toro de Coria debería ser considerado con sus peculiaridades en el futuro reglamento de Espectáculos Populares de Extremadura.  La tradición, la seguridad y la protección del toro, entendida en el marco de su lidia singular, nos avalan.
 
D. Francisco Hernández Alejandro
Veterinario